CATALUÑA. Introducir el respeto en la conversación

14 Sep

de https://ELPAIS.COM/elpais/2017/09/08/opinion/1504879209_979002.html?id_externo_rsoc=FB_CC

Cataluña

Se trata de introducir el respeto en la conversación

Multitudinaria manifestación celebrando la Diada de Cataluña, en Barcelona. ALBERT GARCÍA / ATLAS

Cuando alguien dice que se va es que ya se ha ido. Una frase que se atribuye a Julio Cortázar y que se puede aplicar a todos esos catalanes que ya han desconectado de España hace tiempo, y que ocurra lo que ocurra no volverán a ser españoles independientemente de lo que diga su DNI. Así que ya no tiene sentido discutir una vez tras otra si la culpa de ello la tienen los que alentaron en sus conciencias la hispanofobia desde pequeños o los que desde España promovieron el boicoteo a los productos catalanes y a Piqué, quienes con intención acuñaron la supremacista frase de Espanya ens roba (España nos roba) o quienes con igual objetivo acusan a los catalanes de insolidarios y egoístas como si todo se resumiera en un asunto económico. Pero, dado que muchos catalanes, la mitad más o menos, como los otros, no comparten su sentimiento de independencia, habrá que ver qué se hace para que unos y otros tengan iguales derechos y los puedan disfrutar con libertad. Decir esto es algo tan de Perogrullo que casi uno se avergüenza de tener que hacerlo.

Me temo, sin embargo, que tal como están las cosas y al punto al que se ha llegado cualquier mensaje de conciliación no sólo caerá en saco roto sino que despertará entre los más ariscos de ambas opiniones respuestas agrias y hasta insultantes contra lo que considerarán equidistancia o, peor, ambigüedad, lo cual no es cierto, al contrario: se trata de introducir el respeto en la conversación, puesto que sin respeto no se puede hablar y mucho menos convivir. Y se pongan como se pongan los catalanes de un signo y otro tendrán que convivir pase lo que pase, entre ellos y con los españoles, salvo que quieran convertirse en otra Venezuela, cosa que no les deseo ni me imagino.

En el momento actual nadie sabe qué pasará en Cataluña ni como rodarán las cosas a partir del 1 de octubre, fecha de un referéndum anticonstitucional pero que la mayoría de los catalanes reclama cada vez con más insistencia (no son los únicos, dicho sea de paso). En una democracia la aplicación de la ley es un principio sine qua non, pero las leyes se pueden cambiar, puesto que están al servicio de los ciudadanos y no al revés. En su preámbulo a La guerra civil española, el británico Antony Beevor afirma que los principales problemas a los que el Gobierno de la Segunda República se enfrentó eran la reforma agraria, las relaciones con el Ejército y con la Iglesia y el separatismo catalán y vasco. No puede ser que un siglo después sigamos en el mismo sitio.

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La sucesión de Alfonso VII, rey de León y de Castilla

4 Sep

de  https://CURIOSIDADESDELAHISTORIABLOG.COM/2017/03/25/la-sucesion-de-alfonso-vii-de-castilla-y-leon/

 

Alfonso VII había subido al trono en 1126, a la muerte de su madre doña Urraca. Los primeros años de su reinado estuvieron marcados por las luchas con el antiguo esposo de su madre, el rey de Aragón Alfonso I el Batallador. Parte de la contienda entre ambos monarcas implicaba la disputa por el título (honorífico más que real) de Imperator Totius Hispaniae, que pretendía denotar una simbólica condición de heredero de la vieja monarquía visigoda. El aragonés utilizó este título hasta su muerte en 1134 y el castellano se hizo coronar emperador en León el 26 de marzo de 1135.

De los extensos territorios gobernados por Alfonso VII, él se reservó el gobierno directo del reino de León, mientras que delegaba el del resto de sus posesiones sin poner trabas a que quienes le representaban en las mismas ostentasen el título de rey, siempre y cuando le rindieran vasallaje. Así lo hizo con su primo Alfonso Henriques en Portugal en 1143, con su hija natural Urraca en Asturias en 1150 o con sus hijos y herederos Sancho y Fernando, que ya en 1148 aparecen en Sahagún citados como reyes, aunque sin asignación de territorio. Todos ellos, eso sí, bajo la dependencia y autoridad del emperador Alfonso VII.

A partir de 1149 Sancho ejerce como rey de Nájera y se le fueron concediendo tierras en La Rioja, Soria, Castilla, Valladolid, Carrión y Saldaña. Su hermano Fernando figura también en esa época como rey de Galicia. Esto demuestra que Alfonso VII tenía pensado ya desde entonces dividir su reino entre sus dos hijos. Y esta decisión se hizo efectiva cuando el emperador falleció el 21 de julio de 1157. En palabras de Lucas de Tuy «a Sancho le dio la belicosa Castilla, a Fernando la fiel León y Galicia».

La herencia de Sancho III incluía toda Castilla, con Ávila, Segovia, la Trasierra, la Tierra de Campos hasta Sahagún, las Asturias de Santillana y el reino de Toledo. La de Fernando, León, Galicia, Portugal, Toro y Zamora, así como la Asturias gobernada por su hermana Urraca. La frontera entre ambos reinos, según Rodrigo Jiménez de Rada «estaba formada por la Calzada de la Plata, que era  llamada también de Guinea».

La inclusión de Toledo en la herencia de Sancho implicaba el reconocimiento de la preeminencia del reino castellano (muy ampliado en sus posesiones respecto del original condado de Castilla de Fernán González) frente al de León, tanto en lo político como en lo militar (especialmente en la expansión territorial en las tierras bajo dominio árabe). Y la división de ambos reinos significaba la renuncia al sueño imperial que Alfonso VII había perseguido durante buena parte de su vida.

Casi un año después del fallecimiento de su padre, en 1158 Sancho III había realizado un acercamiento a su hermano Fernando II de León, que se plasmó en el tratado de Sahagún, por el que ambos se reconocieron mutuamente como herederos en el supuesto de fallecer sin descendencia. También acordaron devolver al redil al rebelde reino de Portugal y repartirse el mismo y definieron las respectivas áreas de conquista de los dominios musulmanes.

Pero la pujanza del nuevo reino castellano se vio seriamente amenazada cuando solo un año después que su padre, el 31 de julio de 1158, falleció Sancho III. Su esposa, Blanca de Navarra, había muerto en 1156, y del matrimonio solo vivía un hijo, de apenas dos años y medio de edad. El infante Alfonso VIII heredó el trono de su padre, pero la situación no podía ser más compleja. En su lecho de muerte, Sancho III designó como tutor de su hijo a don Gutierre Fernández de Castro para que se encargase de la regencia de Castilla y la educación del rey hasta su mayoría de edad al cumplir los quince años. También dejó previsto que hasta ese momento los principales señores del reino mantuviesen intactas sus posesiones, tratando así de garantizar su apoyo al nuevo rey.

Poco después don Gutierre, que pertenecía a la importante familia castellana de los Castro,  cedió la regencia del reino y la custodia del rey al cabeza de la poderosísima casa de los Lara, don Manrique, a cambio de la promesa de que ambas le serían devueltas si lo solicitaba. Don Manrique ejerció personalmente la regencia y cedió la custodia del rey a su hermanastro don García de Aza.

En 1160, ante el que consideraba abusivo gobierno de los Lara, don Gutierre reclamó que le fueran devueltas la custodia del niño rey y la regencia de Castilla, pero los Lara se negaron y don Manrique se hizo de manera directa con la custodia de Alfonso VIII. Esto produjo un enfrentamiento entre las familias Lara y Castro y mientras los primeros consolidaban su dominio de Castilla, los segundos solicitaron ayuda al rey de León y tío del niño, Fernando II.

En el año 1162 la ciudad de Salamanca se había sublevado contra Fernando II y los salmantinos encontraron el apoyo de las milicias de Ávila, que dependía de Manrique de Lara. El rey leonés se enfrentó a ambas fuerzas y las derroto en la batalla de Valmuza en junio de 1162. A continuación entró en Castilla junto con dos miembros de la familia Castro (Fernando y Álvaro) y tomó diversas plazas, entre ellas Segovia y Toledo. Manrique de Lara se retiró a Soria con Alfonso VIII.

La situación política y económica de Manrique había empeorado notablemente con las conquistas de Fernando II y no le quedó más remedio que ceder a las pretensiones del rey leonés, que obtuvo la tutela de Alfonso VIII hasta su mayoría de edad, aunque el niño permaneció en Soria, aún bajo la custodia de Manrique de Lara. Fernando II viajó a la ciudad soriana exigiendo que el rey castellano le jurara vasallaje, pero los Lara organizaron la huida del niño hacia San Esteban de Gormaz y desde allí a Atienza, donde Nuño de Lara anunció que se negaba a entregar al rey a Fernando II y a cumplir lo acordado con él. El leonés acusó de perjuro y retó a Manrique, pero este contestó que su principal deber era asegurar la independencia del rey de Castilla. Fernando II regresó brevemente a León, pero no se olvidó del problema castellano y mantuvo su dominio en parte del territorio de Castilla a través de Fernando de Castro.

Manrique de Lara se dispuso a librar de la influencia del leonés a Castilla y se dirigió a atacar en primer lugar la localidad de Huete. Pero allí acudió Fernando de Castro y sus tropas derrotaron a las de Manrique, que encontró la muerte en la batalla. La dirección de la casa de Lara y la regencia de Castilla fue asumida por su hermano Nuño, que instaló a Alfonso VIII en Ávila. La regencia de Nuño estuvo marcada por diversos enfrentamientos y reconciliaciones con los Castro, mientras que Fernando II de León parecía haberse desentendido de Castilla. Tras tomar Toledo en 1166 en compañía de Alfonso VIII, se afianzó el poder de Nuño de Lara y decayó la influencia de Fernando de Castro.

En los años siguientes Nuño supo ganarse la confianza de su pupilo Alfonso VIII, que a principios del año 1169 llegó a acudir personalmente a liberar a su tutor que había sido encarcelado en Zurita. Tan es así, que cuando Alfonso VIII alcanzó la edad de catorce años señalada en el testamento de su padre Sancho III para hacerse cargo del gobierno, siguió manteniendo a la cabeza del gobierno a Nuño de Lara hasta su muerte en 1178.

Alfonso VIII había sobrevivido a la complicada situación en la que había heredado la corona y celebró su mayoría de edad y tomó posesión efectiva del trono el 11 de noviembre de 1169 en Burgos. A pesar de las adversas circunstancias en que se había encontrado desde sus dos años de edad, Alfonso VIII fue el rey que más años ciñó la corona de Castilla (cincuenta y seis), participó en decisivos enfrentamientos contra los musulmanes (con derrotas dolorosas como Alarcos y grandes victorias como las Navas de Tolosa), fundó junto a su esposa Leonor Plantagenet el Monasterio de Las Huelgas y puso los cimientos para la reunificación de las coronas de Castilla y León… pero esa es otra historia.

Imagen| Wikimedia commons

Fuentes| Gonzalo Martínez Díez. Alfonso VIII, rey de Castilla y Toledo (1158-1214).

ETIQUETAS

2 Sep

El DRAE define el concepto “etiqueta” como “calificación estereotipada y simplificadora”. Desgraciadamente, el hombre tiene esa dañina tendencia social a etiquetar al prójimo, dañina hasta el extremo de justificar guerras ( etiquetas del tipo “Perro infiel”, “Moro de mierda”, “Rojo”, “Facha”…), el sexismo ( “zorras”, “cerdos”…), o el acoso escolar ( “rarito”, “pringao”…). Sobre cada una de estas etiquetas, que regularmente copan las portadas de los sensacionalistas medios de comunicación actuales, se ha escrito ya largo y tendido. Hablaremos ahora de otro tipo de etiquetas: las que fomentan, cuando no imponen directamente, las instituciones públicas, caso de Ministerios de Salud o de Educación, en su obsesión por cuidar nuestra salud.

A poco que oigamos alguna noticia sobre educación, oiremos un sinfín de tecnicismos, entendidos éstos como palabrejas o acrónimos que suenan muy científicos, casi ininteligibles para la mayoría, aunque muchas veces la base científica tras ellos sea discutible o nula: Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Transtorno Negativista Desafiante, Retraso madurativo, Obesidad mórbida, Border line, Sociópata…toda una serie de etiquetas en las que el Estado -o lo que queda de él tras ceder nuestra soberanía a las comisiones de “sabios” europeos, que redactan las directrices europeas en materia sanitaria o educativa- pretende encasillar, por no decir encarcelar, a los ciudadanos. Y pretenden hacerlo desde la niñez, para que ninguno pueda escapar al proceso de estandarización, que supuestamente dará ciudadanos mas saludables física y mentalmente, para poder ahorrar dinero en sanidad y educación públicas; además de para proporcionar a las empresas privadas una mano de obra eficiente y obediente.

Tomemos como primer ejemplo el ya famoso TDAH, el  Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, definido como un trastorno crónico del desarrollo frecuentemente diagnosticado en la infancia y que puede persistir en la edad adulta; que se caracteriza por distracción, hiperactividad (inquietud motora) y comportamiento impulsivo1…resumiendo: cualquier niño que no atienda al maestro o al que le guste correr, saltar y gritar, puede ser diagnosticado de TDAH. La OMS ya ha dado la alarma por el sobre-diagnóstico de  TDAH, que “…convierte a las personas en enfermos sin […] serlo y conduce a tratamientos que solo pueden causar daño […] dado que todas las intervenciones farmacológicas tienen efectos secundarios”2. Además, hay que considerar el estigma social y psicológico para el niño, y los problemas que causa en la familia y la escuela, donde maestros y padres se han convertido simultáneamente en víctimas del problema, al tener que lidiar con problemas de comportamiento cuyo remedio requiere la intervención de un especialista; y en promotores, puesto que los informes que contribuyen a redactar los primeros -sin estar cualificados para ello- y el sobreproteccionismo de los segundos hacia sus hijos, son uno de los principales factores del sobre-diagnóstico. Como señalan muchos pediatras y psiquiatras, aunque hoy día es casi imposible demostrar que el TDAH no es una enfermedad mental, es todavía imposible demostrar con certeza que sí lo es, al carecer aún de una prueba diagnóstica específica, por no hablar del hecho de que muchos de sus síntomas se superponen con los producidos por enfermedades exclusivamente físicas como el hipertiroidismo, la enfermedad celíaca, alergia al gluten, trastornos del sueño…o por simple ansiedad originada en factores ambientales. Considerando que el sobre-diagnóstico ha llegado en algunos países como USA al 22%, resulta evidente que origina muchos beneficios económicos al medicar a personas sanas. Como es habitual, en España vamos por el mismo camino, dado que copiamos todas las estupideces que vemos en el extranjero, mas concretamente en el mundo anglosajón. Habría que analizar también el papel del Gobierno, responsable de la legislación en la materia -incluyendo los protocolos de actuación de escuelas y hospitales-, así como de los propios médicos, y de la industria farmacológica, y su legión de visitadores médicos -un empleo que en mi opinión debería estar prohibido-.

Tal parece que en esta sociedad tan democrática, se considera mas humanitario inflar de pastillas a un niño, que darle un sopapo cuando se pone muy pesado, como se hizo desde los tiempos mas remotos, sin mayores consecuencias para la salud del niño. A quien considere políticamente incorrecta esta opinión mía, le recomiendo que lea los artículos al respecto del Juez de Menores de Granada, Don Emilio Calatayud, que de esos temas tiene información de primera mano.

Otro tanto ocurre con el  Transtorno Negativista Desafiante, descrito como un “patrón continuo de comportamiento desobediente, hostil y desafiante hacia las figuras de autoridad, el cual va más allá de la conducta infantil normal”3.  Con una definición tan laxa, y entrando a discutir qué se considera “conducta infantil normal”, se le puede colgar este San Benito a cualquier niño que se empeñe en desobedecer por cualquier causa, desde ansiedad hasta malos ejemplos de la propia familia y la propia sociedad -caso de los repugnantes reality shows que inundan la TV, las ridículas series del Disney Channel en que se muestra un mundo la revés, dónde los niños de trece años son mas listos y capaces que sus profesores y padres; o las series animadas que hacen de la violencia motivo de risa al estilo del slapstick yanqui, ésto es, el humor de golpe y porrazo-.

Como las etiquetas psicológicas no parecían ser suficientes, se ha añadido al proceso de etiquetado categorías físicas como Obesidad mórbida, que ha derivado en el incremento del acoso escolar contra los niños obesos; y para martirizar a los niños ya desde la guardería, el llamado Retraso madurativo, una hipótesis aún no probada, según la cual las funciones cognitivas responsables del desarrollo del lenguaje, la lectura y otras conductas complejas tienen una organización jerárquica; y que los niveles jerárquicos se desarrollan de forma secuencial en el transcurso del crecimiento. Esta hipótesis pretende explicar las dificultades en el aprendizaje basándose únicamente en el enlentecimiento del desarrollo de las conexiones nerviosas, ignorando factores genéticos (hay personas mas longevas que crecen mas despacio), ambientales y sociales.

Podemos concluir por tanto, que estamos haciendo un daño irreparable a generaciones enteras, debido al afán de lucro de unos, a la imposición ideológica de otros, y a la estupidez de una sociedad supuestamente democrática y avanzada; pero que permite que se experimente con niños aplicando teorías no validadas o directamente pseudocientíficas.

 

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1Volumen IV del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

2 García Peñas JJ, Domínguez Carral J. ¿Existe un sobrediagnóstico del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)? Evidencias Pediátricas 2012;8:51.

3Volumen IV del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Etiquetas.Aqu

AQUILINO SANTAMARTA

CASO BAR ESPAÑA: Carta de un niño violado a Francisco Camps

30 Ago

Origen: CASO BAR ESPAÑA: Carta de un niño violado a Francisco Camps

LOS NIÑOS DE JUANA Y EL ICEBERG.El sistema judicial está oxidado y demuestra la indiferencia al maltrato infantil

27 Ago

de http://ELPAISSEMANAL.elpais.com/columna/rosa-montero-juana-rivas/?id_externo_rsoc=FB_CM

MANERAS DE VIVIR

Rosa Montero

LOS NIÑOS DE JUANA Y EL ICEBERG

La mujer que huyó con sus pequeños para no entregarlos a su exmarido evidencia que el sistema judicial está oxidado y demuestra la indiferencia al maltrato infantil

DOMINGO 13 DE AGOSTO DE 2017
COLUMNISTAS-REDONDOS_ROSAMONTERO

NO SÉ QUÉ habrá pasado con el caso de Juana Rivas para cuando salga este artículo (ya saben que tarda quince días en imprimirse). Juana es esa mujer española que huyó con sus niños, de 3 y 11 años, para no tener que entregarlos a su exmarido, un italiano que se los iba a llevar a su país. Que conste que defiendo el derecho de paternidad de los hombres, y que para mí la relación que tienen con sus hijos es tan importante como la de las mujeres. Pero es que ese tipo tiene una sentencia firme por maltratar a Juana. Sé que este caso es tremendamente polémico y que los abogados se están tirando los trastos, es decir, las versiones, a la cabeza. Pero, insisto, él tiene una sentencia por maltrato. ¿Fue injusta? Puede, pero también es cierto que todos los culpables (de este y de otros delitos) suelen declararse inocentes. En cualquier caso, creo que en situaciones así hay que extremar la prudencia, y no ya por los derechos de la mujer o del hombre, sino por los pequeños. Son esos niños quienes deben ser defendidos por la ley ante el menor indicio de sospecha. Y me parece evidente que un maltratador (sea hombre o mujer) debe ser alejado de sus hijos. Según el Convenio de Estambul, el niño se considera víctima de la violencia de género con sólo haber sido testigo de esa violencia, sin necesidad de padecerla en primera persona.

Sin embargo, un tribunal italiano le dio la patria potestad al padre y condenó a Juana por haberse fugado. Al parecer esta sentencia fue propiciada por la desidia de nuestro sistema judicial: he leído que nunca se llegó a enviar a los jueces italianos la condena por maltrato. En este país nos llenamos la boca hablando de la violencia de género, pero luego el sistema está oxidado, las medidas preventivas no funcionan y terminan pasando cosas como ésta. En lo que va de año, seis niños han sido asesinados por sus padres varones a causa de la violencia de género. Y desde 2013 hasta ahora van contabilizados 22 asesinatos de este tipo, con los que los hombres intentaron herir a las mujeres en lo que más les dolía. Eso es lo que Juana dice temer de su exmarido. Desde luego no resulta muy edificante incumplir una resolución judicial y desaparecer con tus niños, pero, si las cosas son como la madre dice, yo hubiera hecho exactamente igual que ella.

LA INDEFENSIÓN DE LOS HIJOS DE JUANA NO ES MÁS QUE LA PUNTA DE UN ATROZ ICEBERG, EL DEL MALTRATO DE LOS NIÑOS EN ESPAÑA, UN HORROR COTIDIANO AL QUE NADIE PARECE PRESTAR LA MENOR ATENCIÓN

Ahora bien, la indefensión de los hijos de Juana no es más que la punta de un atroz iceberg, el del maltrato de los niños en España, un horror cotidiano al que nadie parece prestar la menor atención. En 2016, tras el asesinato en Almería de un bebé de 45 días por su padre, la prestigiosa ONG Save the Children calificó de “intolerable” nuestro sistema de protección infantil: no sólo falla calamitosamente la prevención, sino que la mayoría de los casos de violencia contra los menores no se denuncian, y no existe un sistema de recogida de datos. Es decir, ni siquiera sabemos lo que sufren nuestros niños.
Esta falta de datos revela la incomprensible indiferencia, la repugnante incuria de nuestra sociedad ante la atrocidad del maltrato infantil. Desde 2013, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad está registrando los niños asesinados por sus padres varones dentro de la violencia de género. Pero ¿y todos los demás? ¿Y los asesinados por sus madres, por ejemplo? Que, por desgracia, hay bastantes, aunque son difíciles de rastrear, e incluso de googlear, porque, ya está dicho, no se recogen. Al parecer, la mayoría de los infanticidios cometidos por las madres son poco después del parto (quizá por presión social), pero hay otros casos exactamente iguales a los de la violencia de género, como esa mujer de 34 años que, el pasado mes de abril, ahorcó a su niña de 18 meses y luego se suicidó en Mallorca, porque su marido le había dicho que se iba a separar. El pobre hombre gritaba: “¡Has matado a mi niña, has matado a mi niña!”. Pues bien, ese crimen no ha entrado en ninguna estadística.

No es la primera vez que escribo de esto. No entiendo qué nos pasa, qué podredumbre anida en nuestro corazón para que sigamos sin tomar medidas nacionales para proteger a los pequeños. Que quede claro: el maltrato de niños no es un apéndice de la violencia de género, sino una tragedia monumental y mucho más compleja, una causa en sí misma que debemos combatir urgentemente. Eso aparte, y tal como hoy se ven las cosas en el momento en que redacto este artículo, #YoTambiénSoyJuana, desde luego.

PORRosa Montero

Nació en Madrid en 1951. Estudió periodismo y psicología. Escribe en El País casi desde su fundación. En 1997 ganó el premio Primavera de Novela por ‘La hija del Caníbal’ y en 2005 recibió el premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a su vida profesional.

 

Desprotección salvaje

de http://CTXT.ES/es/20170816/Politica/14465/Juana-Rivas-hijos-maltrato-indefension-Cristina-Fallaras.htm

Obligar a Juana Rivas a entregar a sus hijos a un padre denunciado por maltrato retrata una grave situación de indefensión


<p>Fotografía enviada por Juana Rivas a los medios.</p>
Fotografía enviada por Juana Rivas a los medios.
MADRID | 16 DE AGOSTO DE 2017

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Los tribunales españoles han dado la espalda de nuevo, y definitivamente, a Juana Rivas, la mujer que permanece escondida con sus hijos desde que la jueza le obligó a entregarlos a su padre –condenado anteriormente y denunciado actualmente por violencia de género–. En esta ocasión ha sido –por segunda vez– el Tribunal Constitucional, alegando “extemporaneidad”.

Esto quiere decir que a Juana Rivas no le queda ninguna posibilidad ya de acudir a la Justicia española. Y no porque los tribunales no crean que su pareja, Francesco Arcuri, no sea un maltratador, como se explica en este texto, sino por razones ajenas a la violencia de género.

De hecho, para explicar todo el tortuoso proceso de esta mujer, basta acudir a la carta que ella misma ha hecho pública esta semana. Allí se incluye el siguiente párrafo:

“¿Cómo puede ser que a mis hijos, españoles, en España, cuya ley entiende que son víctimas del maltrato y que por eso hay que protegerlos especialmente, se les condene a ser enviados sin demora con el maltratador a otro país? ¿Cómo puede ser, sin embargo, que la denuncia de maltrato de julio del año pasado, cuya resolución les habría protegido, todavía no se haya mandado en agosto de este año?”.

Las dos preguntas que plantea están en la base de los diversos desatinos que han llevado este caso adonde está hoy, con una madre y sus dos hijos huidos en busca y captura, y denunciada por secuestro.

Para empezar, resulta imprescindible tener en cuenta dos puntos:

El primero se encuentra en la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género, en su actualización de 2015, que considera a los hijos e hijas de una víctima también víctimas de violencia de género.

El segundo punto se encuentra en el Estatuto español de la víctima del delito. Su Artículo 17 –Víctimas de delitos cometidos en otros Estados miembros de la Unión Europea– reza así:

“En el caso de que las autoridades españolas resuelvan no dar curso a la investigación por falta de jurisdicción, remitirán inmediatamente la denuncia presentada a las autoridades competentes del Estado en cuyo territorio se hubieran cometido los hechos y se lo comunicarán al denunciante por el procedimiento que hubiera designado conforme a lo previsto en la letra m) del artículo 5.1 de la presente Ley”.

El fallo

El 14 de diciembre de 2016, la magistrada del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada, María del Carmen Siles, falla lo siguiente:

1º.- Se acuerda la inmediata restitución de los menores G. A. D. Arcuri Rivas y D. O. A. Arcuri Rivas ** al Estado de su residencia habitual con anterioridad a la sustracción, en este caso Italia.

La restitución podrá verificarse mediante el regreso de los menores a Italia con la madre, la entrega de los menores al padre en el domicilio en el que padre reside en el plazo improrrogable de TRES DÍAS a contar desde la firmeza de la presente resolución o trasladándose el padre a España a estos efectos. En todo caso para la gestión práctica de ello se contará con la mediación de las autoridades centrales.

En caso de oposición, incumplimiento u obstaculización a la efectiva entrega de los menores se acordarán por este Juzgado las medidas coercitivas que sean necesarias para la entrega, incluido el auxilio a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para el traslado efectivo y seguro de los menores.

O sea, que Juana Rivas debía entregar los hijos a su padre para que estos volvieran a Italia, con o sin ella.

Sin embargo, no es el fallo en sí mismo lo más interesante de dicho escrito, sino un párrafo en el que la jueza admite que en el domicilio se vivía una situación de violencia de género del padre contra la madre. Este es:

“no consta que los episodios protagonizados por el padre les afectasen directamente a los menores, todo ello sin desconocer lo negativo que para los menores supone presenciar episodios de violencia en el seno familiar; según se constata de la exploración realizada directa e inmediata del menor G.A.D y se ha realizado una prueba pericial psicológica para calibrar si se daba el supuesto de grave riesgo de un peligro físico o psíquico para el mismo, emitido por la Sra. Psicóloga de los Equipos Técnicos que prestan servicios para los Juzgados de Familia, experta profesional”. 

Según se ha expuesto al principio de este artículo, se considera que los hijos de una víctima de violencia de género son ellos mismos víctimas también. Por lo tanto, en el momento en el que la jueza admite que en la familia la madre es maltratada, inmediatamente los hijos lo son, por lo que merecen protección inmediata según la Ley española de Protección del Menor.

La magistrada afirma que “no consta que los episodios protagonizados por el padre les afectasen directamente a los menores”, lo cual demuestra, según la asesora jurídica de Rivas, Francisca Granados, “un evidente desconocimiento del Derecho español”. Afirma la asesora que, de hecho, no se trata de un caso aislado, y que resulta habitual que los magistrados no conozcan las modificaciones operadas en nuestro ordenamiento jurídico en 2015. Lamenta que dichas reformas, “mediante las cuales  los hijos son considerados también víctimas de la violencia de género y por consiguiente destinatarios del  sistema protector establecido al efecto, aún no estén presentes en la mayoría de las resoluciones judiciales”.

La “experta profesional”

En cuanto a la “experta profesional” que realizó la prueba pericial, el problema no es solo que no estuviera colegiada, como exige la Ley en estos casos, sino que la jueza no contara con  “el informe colegiado de un grupo técnico y multidisciplinar especializado en los ámbitos adecuados”,  tal y como le obliga el art. 2.5 de la Ley de Protección Jurídica del Menor.  En efecto, a tenor de este artículo, la jueza no podía decidir una cuestión tan relevante como es la de enviar o no a Italia a unos hijos con su padre –hay constancia de que ha maltratado a la madre–, sin que un órgano formado por varios profesionales (colegiado y multidisciplinar) especializados en violencia de genero hubieran valorado a los menores.

En este caso, el órgano al que se refiere la Ley son las Unidades de Valoración Integral de Violencia de Género (UVIVG). Por el contrario, quien entrevista al hijo de Juana Rivas es una psicóloga del Juzgado de Primera Instancia, sin colegiar.

Más allá de dichas irregularidades, si tenemos en cuenta que el hijo de Juana Rivas es, de hecho y por Ley, víctima de violencia de género, parece extraño que se valore si dicha violencia le afecta o no. Y más para llegar a la conclusión de que “no consta que los episodios protagonizados por el padre les afectasen directamente a los menores”.

La violencia denunciada

El 9 de junio de 2016, hace ya más de un año, Juana Rivas se presentó ante el Centro de la Mujer del Ayuntamiento de Maracena, organismo con 25 años de experiencia en violencia de género. Llegó pidiendo amparo y ayuda contra los malos tratos que tanto ella y sus hijos sufrían a manos de su pareja, Francesco Arcuri. Francisca Granados, directora de dicha institución, explica que el equipo de asesoramiento le aconsejó denunciar el asunto, cosa que hicieron el 12 de julio de 2016.

En la denuncia que presentó ante la Guardia Civil, Juana Rivas expuso, entre otras, las siguientes acusaciones:

“Que desde aproximadamente junio de 2013 cuando reanudó la convivencia en Italia con el denunciado ha sido amenazada, insultada, vejada y agredida por este”.

“Que el control sobre lo que hace es constante (…) incluso este control lo ejerce indirectamente a través de su hijo al que le pregunta con quién ha estado su madre”.

 “Que son habituales los insultos como puta barata, bastarda, yo sé lo que has estado haciendo, pedazo de mierda, gorda, das asco, nadie va a querer estar contigo, etc”.

“Que cuando el denunciado no estaba conforme con lo que ella hacía se volvía agresivo y le gritaba apretándole fuertemente las muñecas y una noche le apretó fuertemente el cuello mientras le decía que la iba a matar, llegando a temer por su vida y en otra ocasión le dio una patada en el muslo provocándole una fuerte contusión y rotura del pantalón”.

Arcuri ya había sido condenado en mayo 2009 en el Juzgado de lo Penal número 2 de Granada por un delito de lesiones contra Juana Rivas. Se le condenó a tres meses de prisión y un año y tres meses de alejamiento. La jueza admitía entonces como hecho probado que las lesiones que Arcuri había infligido a Juana Rivas habían necesitado atención médica.

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Una semana después de que Rivas presentara su denuncia, el 20 de julio de 2016, Aurora Angulo González de Lara, magistrada del Juzgado de Violencia contra la Mujer número 2 de Granada, dictó un auto por el que declaraba “falta de jurisdicción de este órgano judicial para el conocimiento de los hechos denunciados”.

La denuncia perdida

En este punto es donde entra la segunda pregunta de Rivas: “¿Cómo puede ser, sin embargo, que la denuncia de maltrato de julio del año pasado, cuya resolución les habría protegido, todavía no se haya mandado en agosto de este año?”. Y también el Artículo 17 del Estatuto español de la Víctima del Delito, el titulado Víctimas de delitos cometidos en otros Estados miembros de la Unión Europea.

Juana Rivas y su letrada, María Castillo, presentaron la denuncia por malos tratos el 12 de julio de 2016.

El Juzgado de Violencia contra la Mujer decidió que quedaba fuera de su jurisdicción el 20 de julio del mismo año.

El citado artículo 17 obliga a lo siguiente: En el caso de que las autoridades españolas resuelvan no dar curso a la investigación por falta de jurisdicción, remitirán inmediatamente la denuncia presentada a las autoridades competentes del Estado en cuyo territorio se hubieran cometido los hechos y se lo comunicarán al …

La palabra clave es “inmediatamente”, porque dicha denuncia sigue perdida, desde el 20 de julio de 2016, en algún lugar de la Administración española de Justicia.

Entre tanto se ha admitido la demanda de Francesco Arcuri por sustracción de los hijos, se ha dictado una sentencia por la que Juana debe entregárselos, se ha dictado orden de busca y captura de la madre y se ha requerido la actuación de las fuerzas de seguridad.

La demora en la tramitación de la denuncia llegó a tal punto, que en febrero de 2017 la Asesoría Jurídica del Centro de la Mujer de Maracena remitió un escrito de queja ante la Unidad contra la Violencia de Género de la Fiscalía General del Estado. Aludían al Estatuto de la Víctima y su mandato de “remitir inmediatamente la denuncia” al país en el que se haya cometido el delito. La Fiscalía respondió en marzo apremiando al juzgado.

Y el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Granada, en respuesta a dicho requerimiento, remitió la denuncia a la empresa Seprotec para que la tradujera al italiano.

El pasado 19 de julio, exactamente un año después de que la jueza rechazara ocuparse del caso, la abogada de Juana Rivas preguntó al Juzgado por la marcha de la traducción. Sin respuesta.

Por fin, el pasado 3 de agosto la jueza remitió la traducción de la denuncia, ya en italiano, al Ministerio de Justicia. Y supuestamente, allí sigue. *

Desprotección

“Lo que ha sufrido Juana es una desprotección salvaje”. Francisca Granados habla con vehemencia y un poso de rabia al otro lado del teléfono. Ella, como directora, y todo el equipo del Centro de la Mujer de Maracena, han acompañado a la denunciante en todo el proceso. “Lo primero que hizo ella fue ponerse en manos de un organismo especializado en violencia de género y denunciar, ella no tenía ánimo de secuestro, como ahora publican, venía atemorizada y enferma”.

Insiste en que Juana Rivas es víctima de violencia machista, porque el organismo que ella dirige, una entidad creada por la Administración pública a tal efecto, ha detectado el maltrato. Contra ella y contra sus hijos. Sin embargo, más allá de que todos los pasos parezcan estar en contra, lo que más le irrita es la ignorancia por parte de la Administración de Justicia: “Es intolerable que, a estas alturas, en 2017, todavía existan profesionales en los juzgados que desconozcan las reformas introducidas en la Ley en 2015”.

Mientras se lo estudian, casos como el de Juana resultan incomprensibles. No ya por la situación que están viviendo ella y sus hijos, sino porque parecen tener poca relación con la Justicia.

————————–

* Fe de errores. Según Europa Press, el Ministerio de Justicia envió la denuncia a Italia el pasado 10 de agosto.

** En la primera versión de este texto se daban los nombres de los menores completos.

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“En Estados Unidos y en otros países capitalistas, las leyes contra la violación fueron originariamente formuladas para proteger a los hombres de las clases altas frente a las agresiones que podían sufrir sus hijos e hijas. Habitualmente, los tribunales han prestado poca atención a lo que pudiera ocurrirles a las mujeres de clase trabajadora, y por consiguiente, el número de hombres blancos procesados por violencia sexual infligida a estas mujeres es extraordinariamente reducido”.

Ángela Davis. ‘Mujeres, clase y raza’, 1981.

La situación a la que se enfrentan Juana  y sus hijos no es un caso aislado. Hay muchas mujeres que se encuentran en una situación similar: en algunos casos sus ex parejas y padres de sus hijos son maltratadores, en otras son abusadores sexuales. Sabemos que la Justicia no responde protegiéndolas sino, en demasiadas ocasiones, priorizando los derechos de estos. Y no se trata únicamente de cuestionar la ley actual, que desde luego necesita ser cambiada. Es un avance que desde 2015 la ley contemple a los hijos de mujeres maltratadas como víctimas directas, pero no es suficiente: cinco niños han muerto en lo que va de año en manos de sus padres maltratadores. En algunos casos, como el de un niño en A Coruña de sólo once meses, la madre había interpuesto dos denuncias. En otros casos, como en el caso de Ángela González eran más de 30 las denuncias. No surtieron ningún efecto y el padre mató a la niña durante una de sus visitas.

En la creación de las leyes y en la aplicación que se hace de ellas operan mecanismos ideológicos y sociales que favorecen siempre a los poderosos. En este caso, mecanismos patriarcales que consideran que un niño o niña es un objeto de protección, antes que un sujeto de derechos. Y con el argumento de protegerles sucede más bien lo contrario.

El hecho de que ni los jueces ni el personal que trabaja en los juzgados tengan formación suficiente en derechos de la infancia y machismo, es algo que les impide comprender por qué las mujeres actúan de una manera y no de otra, o a qué tiene que enfrentarse una mujer cuando decide poner una denuncia por maltrato, o cómo opera el machismo en casa circunstancia. Esa falta de formación (y falta de perspectiva feminista) hace difícil comprender que un maltratador no es un buen padre, nunca y que los niños están en peligro con un maltratador, siempre. Y les impide comprender que cuando una niña dice que su padre abusa de ella, esa declaración hay que tomársela muy en serio y actuar siempre en función del “interés superior del menor”. Esa falta de formación y recursos por ejemplo provoca que, a día de hoy, los equipos psicosociales encargados de emitir los informes que son determinantes en la decisión final de jueces, apliquen el Síndrome de Alienación Parental, aunque ahora le hayan cambiado el nombre.

Hay tribunales y hay técnicos que consideran que un niño o niña que dice que su padre le viola está siempre mintiendo y que exigen que esa niña siga viendo al padre. Muchas madres siguen pensando que si denuncian que su ex pareja abusa sexualmente de sus hijos, lo que va a ocurrir es que le quiten los hijos a ella y se los den a él. Y lo terrible es que tiene razón, eso pasa. Porque la ley no es neutral, ni es justa con las mujeres, ni con los niños y las niñas.

No es sólo que la ley sea injusta al no prohibir taxativamente que un hombre condenado por violencia machista siga teniendo acceso a sus hijos e hijas, sino que es muy preocupante también la manera en que aquella se aplica por parte tanto de jueces como de todo el entramado judicial. Es muy preocupante que Elisa Beni piense que en el caso de “Juana es evidente que existe un conflicto, puesto que sus razones y las de Francesco sobre sus hijos comunes divergen”. No existe un conflicto entre partes iguales, ante el que hay que tomar equidistancia. Lo que existe es una relación de desigualdad social sostenida por una ideología (en forma de ley y en forma de costumbre) que sigue defendiendo que los maltratadores de mujeres pueden ser buenos padres. Y es preocupante que una feminista no tenga en cuenta que cuando existe una condena por maltrato no debería hacer falta probar nada más.

La convivencia con un maltratador es ya un riesgo cierto, para los niños y para la sociedad en su conjunto (más de un 50% de los niños van a reproducir ese comportamiento, además de otros riesgos). “Sólo un juez puede acercarse a la verdad”, sigue diciendo Beni, y de nuevo, lo que falla es que ella da por buena la ideología que subyace a todo esto. El ex marido de Juana ya está condenado por maltrato, no debería haber más verdad que esa. Decir, como dice Beni, que Juana aceptó a los jueces italianos cuando se casó con un italiano, es perverso. Es como decir que todas las maltratadas aceptaron su suerte al casarse con un maltratador, ¡pues que no se hubieran casado con ellos! O que apele a la neutralidad de los jueces en los casos de violencia machista. Ni las leyes son neutrales, ni lo son los jueces, ni existe un conflicto. Lo que existe es una legislación patriarcal y una tremenda injusticia.

Y la sociedad ha conseguido avances de justicia porque algunas personas han desobedecido las leyes. Siempre ha sido así. Dice Elisa Beni que los actos individuales, cuando devienen en masivos, pueden tener consecuencias. Efectivamente, y en la mayor parte de los casos las consecuencias son socialmente positivas. Desobedeció la ley Rosa Parks, desobedecieron las leyes contra el aborto todas las mujeres que abortaron, y las que se autoinculparon de haberse practicado uno; desobedecieron las leyes las mujeres que se matricularon en la universidad cuando lo tenían prohibido; desobedecen las leyes los activistas de la PAH que consiguieron poner los desahucios en la agenda política. Todas estas desobediencias y todas esas leyes se daban en democracias.

Claro que sabemos que Juana lo tiene muy difícil. Pero lo que hay que denunciar es el machismo de las leyes y del sistema judicial en su conjunto y no las decisiones de Juana. Hay que aprovechar el caso para abrir un debate fundamental y exigir cambios. Pero esos cambios no van a venir voluntariamente de la mano de los jueces ni del gobierno del Partido Popular, sino de un movimiento feminista que distinga entre legitimidad y legalidad, que sea crítico con la Justicia y que apoye la desobediencia y se solidarice con quienes la practican. Negar esto es no comprender la historia.

Juana es una mujer que conociendo las consecuencias de su huída ha decidido proteger a sus hijos antes que dárselos a su padre maltratador. Juana sabe lo que hace, sabe a lo que se enfrenta y sabe también que la Justicia no le ofrece ninguna salida mejor que esta para evitar que sus hijos acaben con un hombre condenado por violencia machista. Si Angela Gonzalez en lugar de poner 30 denuncias hubiera escapado del país, su hija estaría hoy viva. Juana no es la única. Hay otras madres que están también en paradero desconocido.  No luchan por su vida únicamente, sino por la de sus hijos y, lo sepan o no, por la de tantas otras mujeres y otros tantos niños y niñas. Lo menos que podemos hacer es apoyarlas y por eso esta vez todas hemos dicho #JuanaEstáEnMiCasa.

 

URRACA I DE LEÓN

La reina leonesa que encaró el maltrato

de  http://www.DIARIODELEON.ES/noticias/sociedad/reina-leonesa-encaro-maltrato_1182621.html

LEONESAS DE AYER Y HOY.

22/08/2017

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ANA GAITERO | LEÓN

La que iba a ser primera reina de León, la mujer que estrenó el trono en las Españas y posiblemente entre las monarquías europeas, Urraca, llegó al mundo en la capital del reino un día de San Juan. Era el 24 de junio de 1081 y en su destino no estaba escrito que iba a ser reina.

Tampoco formaba parte de los planes del reino. Así que lo tuvo todo en su contra. Alfonso I el Batallador, su segundo esposo, la «insultaba, pegaba, daba puñetazos y patadas», subraya el historiador Ricardo Chao Prieto, autor de Historia de los reyes de León, y la nobleza de su tiempo la presionó hasta lo indecible para que renunciara al trono.

Urraca no se doblegó. Su coraje y empeño la han convertido, en las crónicas medievales como la Historia Compostelana, «en un personaje negativo». Pero a los ojos de la sociedad del siglo XXI es considerada una mujer «valiente, que tuvo que ser muy echada para adelante y hacer frente a un mundo de hombres», precisa el historiador.

Como en aquellos tiempos la principal misión de las mujeres, particularmente las nobles, era casarse y tener descendencia a Urraca la comprometieron desde niña. Lo que hoy sería un matrimonio forzado, en el siglo XI era lo normal en las incipientes monarquías europeas. Así que su padre, Alfonso VI, y el conde palatino Guillermo I arreglaron el matrimonio entre Urraca de León y Raimundo de Borgoña cuando la leonesa tenía ocho años de edad.

Cuentan las crónicas que el matrimonio no se consumó hasta que Urraca no tuvo la edad, aunque no precisan cuál fue. Lo que se sabe es que dio a luz a su primera hija, Sancha, en el año 1102, cuando contaba 21 años. Alfonso, quien se convertirá en Alfonso VII, el Emperador, nacería tres años después. Sus días transcurrían según los cánones de la época y su padre les entregó a ella y su esposo el reino de Galicia mientras que a su hermana Teresa y el esposo, Enrique de Borgoña, le correspondió el condado Portucalense, que con el tiempo se convertiría en reino de Portugal. A los 26 años se queda viuda.

Pero lo que cambió realmente el rumbo de la vida de Urraca fue la muerte de la muerte de su hermanastro, Sancho, quien a pesar de ser descendiente ilegítimo de Alfonso VI, por ser hijo de su amante Zaida, era el llamado a sucederle.

El monarca se había casado cinco veces pero en busca de hijos varones sin lograrlo y con la muerte de Sancho no tuvo más remedio que designar a Urraca para futura de reina de León. Aunque lo primero que hicieron en la corte leonesa fue buscarle un nuevo marido, pues no concebían que una mujer reinara sin un hombre a su lado, cuenta Chao que Urraca I de León «confirmó el Fuero de León sin casarse», lo cual ya es un mérito para una mujer de aquel tiempo. Fue a la muerte de su padre, en 1109.

El matrimonio con Alfonso I de Aragón, conocido como el Batallador, no le trajo nada bueno. A nivel personal y como esposa, Urraca fue víctima de todo tipo de vejaciones. Como reina, tuvo que soportar episodios tan duros como la rebelión de Santiago de Compostela donde acosada por una multitud «echaron al barro y se especula incluso con que fuera violada», apostilla Chao.

Tuvo que luchar contra su marido y también contra su hijo, Alfonso VII. Todos recelaban de ella y todos ansiaban su trono. Pero, al contrario que otras reinas, como Berenguela, nunca abdicó ni cedió a las presiones. «Eran misóginos en un mundo misógino, así que el problema no era otro que ser mujer», añade el historiador.

Durante su reinado, que se prolongó hasta 1126, «no paró quieta». Tan pronto estaba en Galicia como en Sahagún o Palencia. Aunque no sufrió muchos ataques musulmanes y consigue algunos avances en las posiciones, no le daban tregua. Su marido llegó a encerrarla en la fortaleza de Castellar en el año 1111 con el fin de arrebatarle el trono, con el apoyo de su cuñada Teresa de Portugal y del marido de ésta Enrique de Borgoña.

Una de las cláusulas del matrimonio desplazaba a su hijo del trono, pues los cónyuges se dieron potestad uno sobre el otro sobre sus respectivos reinos —lo que supone un antecedente, cuatro siglos antes, de la unión de Aragón y Castilla— y declaraban heredero al hipotético hijo varón que engendrarían. Así que pronto despertó los recelos de los nobles gallegos que apoyaban la sucesión de Alfonso Raimúndez. Contra estos ataques se refugió en el monasterio de Sahagún.

Urraca no tuvo ninguna descendencia con Alfonso, de quien se especula sobre su tendencia sexual, y a la muerte de la reina, ocurrida en Saldaña, Palencia, en 1126, cuando sólo tenía 45 años. Sus restos se trasladaron al Panteón de los Reyes de San Isidoro, con lo que se recuperó la tradición rota por su padre. Y su hijo Alfonso fue proclamado rey al llegar de Galicia.

RELACIONADOS:

http://www.eldiario.es/zonacritica/buscan-hombres-machismo_6_680041994.html

 

http://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/machismo-musica-mas-alla-regueton_1180426.html

 

HA FALLECIDO EL “CAPITÁN FERRERAS”

17 Ago

 

foto CFF 4

 

Recientemente, este pasado martes 8 de Agosto ha fallecido nuestro querido “capitán de la Legalidad” Carlos Fernandez Ferreras. No era miembro de esta Asociación y a él  no le agradaba que mucha gente le identificara como tal. Sin embargo el inspiraba nuestros principios porque él era “lo que diga la Legalidad”, ni más ni menos, y su actuación la marcaba este principio y no lo que buenamente decidan los Órganos de Gobierno de una Asociación. Peleó  incansablemente como uno de nuestros mejores “capitanes de combate” y fuente inagotable jurídica con algunos de los miembros de la Junta Directiva de esta Asociación en un número cuantioso de recursos contencioso Administrativo e incluso actuaciones de carácter penal aún en curso, contra decisiones arbitrarias y caciquiles de la Diputación de León, obteniendo  un porcentaje muy elevado de sentencias judiciales favorables. Ni tan siquiera la ilustre difunta le infundió nunca el menor miedo y únicamente  ha podido terminar con él su frágil salud en los últimos tiempos.  COMO LA DIPU NO PUDÓ CON ÉL , AL FINAL NO LE QUEDO OTRO REMEDIO QUE RECONOCER SUS ELEVADÍSIMOS  MÉRITOS LARGAMENTE NINGUNEADOS Y RECIENTEMENTE HABÍA SIDO NOMBRADO EN COMISIÓN DE SERVICIOS JEFE DEL SAM ( Servicio de Asistencia y Asesoramiento  a Municipios) DE LA DIPUTACIÓN DE LEÓN. Curiosamente el día que la Sección de Mantenimiento de la Diputación terminaba de acondicionar el que sería su nuevo despacho, Carlos falleció.

Recuerdo el día que el entonces vicepresidente primero de la Diputación le preguntó a Carlos (en aquel momento ocupaba el puesto de Jefe de sección de la Unidad Técnica del SAM) por el estado de tramitación de un expediente en él que estaba interesado y Carlos bajó a su despacho con la Ley de Procedimiento Administrativo en mano y le dijo al vice  apuntando con el dedo: “mire usted lo que pone aquí: Los expedientes se tramitarán por riguroso orden de entrada,………”.  Me imagino la cara que pondría el político.

También recuerdo el día que el diputado Matías Llorente dijo en el pleno de Diputación refiriéndose a Carlos y sus otros 3 compañeros multirecurrentes  “Señora diputada del SAM, con estos mimbres no se qué cestos piensa hacer usted”

Como todo el mundo, Carlos tenía sus luces y sus sombras y  con el que suscribe,  tuvo muchas  coincidencias y también discrepancias.

Recientemente quien suscribe  le había propuesto iniciar una nueva actuación de reclamación Contencioso Administrativa común , pero él me dijo que se encontraba muy agotado y que el ya no iba a iniciar ninguna actuación más, pues no le quedaban ya fuerzas. Era el presagio fatal de lo que ha sucedido el día 8.

Descansa en paz, querido Carlos.

 

                                                                                   Presidente A.L.S.

 

 

esquela CFF

Los paseos de Sinesio y Socorro, la pareja favorita de León, son una obra de arte

11 Ago

.de https://verne.ELPAIS.COM/verne/2017/08/04/articulo/1501866077_213590.html

Los paseos de Sinesio y Socorro, la pareja favorita de León, son una obra de arte

“Les paraban por la calle para hacerse fotos con ellos”, dice uno de sus nietos

Historia de León es un grupo cerrado de Facebook en el que leoneses comparten fotografías o comentan anécdotas sobre su ciudad. Las publicaciones en este grupo rondan los 50 o 60 me gusta. Este post del leonés Miguel Loureiro lleva 354 reacciones y muchos comentarios.

Cortesía de Miguel Loureiro

La pareja del dibujo son Sinesio y Socorro. Son una postal andante de León, una ciudad que les ha visto pasear juntos durante 30 años. “Siempre quise fotografiar a esa pareja de ancianos entrañables. Todos los días, cuando salía a pasear por la zona de la Catedral, me los cruzaba”, dice Loureiro en un mensaje privado a Verne. Hizo la foto hace años y, a partir de ella, un dibujo, que compartió el 13 de junio en Facebook.

Los comentarios en la publicación de este leonés muestran el nivel de popularidad de Sinesio y Socorro: “Siempre los he visto juntos y agarrados de la mano. Eso es amor”; “Él siempre estaba pendiente de ella con una ternura admirable. Esa imagen alimenta el corazón”; “Daba gusto verlos pasear juntos”; “Que alegría tan grande saber de ellos. Amor puro y verdadero”…

Entre los comentarios de la publicación, se puede encontrar esta conversación.

Sergio Canga es un artista leonés de 33 años. “Cuando vi el dibujo en Historia de León se me removió algo por dentro. Yo vivo en Ciñera, un pequeño pueblo del norte de la provincia, pero pasé tres años de mi vida estudiando en León. Cada vez que paseaba por el centro les veía. Eran el amor en persona”, dice Canga a Verne por teléfono.

El dibujo que vio en Facebook le inspiró para dibujar el mural en Ciñera. La obra de arte, sobre la pared de una vivienda, ha captado la atención de medios locales de León y también ha trascendido en redes sociales. “Todos los leoneses conocemos a esta pareja. Era maravilloso verles pasear por la zona de la calle Ancha y la Catedral. Hay pocas parejas tan cariñosas”. Este es el mural que Canga ha dibujado en su pueblo.

Cortesía de Sergio Canga

El 31 de julio subió una foto del mural al grupo de Facebook Historia de León. Cientos de personas comentaron la fotografía, aplaudiendo la iniciativa del artista. Entre ellos estaba José Ramón Quiñones, nieto de Socorro y Sinesio: “He leído todas las muestras de cariño, por las cuales se nos ha escapado alguna lagrimilla. Solo me queda daros las gracias. Todos podéis ser como mis abuelos, ya que tenéis amor de sobra para dárselo a la gente que os rodea”.

Quiñones también atiende a Verne por teléfono. “Cuando vi el mural, aluciné. Mis abuelos siempre han sido muy famosos en León. La gente les paraba por la calle para hacerse fotos con ellos. Lo que no me podía creer es que iban a terminar pintados en una pared”, comenta. Estos son Socorro y Sinesio, en una fotografía reciente.

Socorro y Sinesio, en la residencia en la que viven actualmente. Cortesía de José Ramón Quiñones

Según cuenta su nieto, Sinesio Quiñones y Socorro Negral tienen 97 años. Él nació en Zalamillas, un pueblo de 50 habitantes del sur de León. Ella, en Castilfalé, otro pequeño pueblo leonés a cinco kilómetros de distancia. “Se conocieron justo después de la Guerra Civil en las Fiestas de Castilfalé. Tardaron muy poco en enamorarse”, dice su nieto.

Dedicaron su vida a la agricultura en Zalamillas. Entonces empezó su afición por los paseos: “Mi abuela tenía toda su familia enterrada en Castilfalé. Cada poco tiempo, iban andando juntos hasta allí para presentar sus respetos. Y nunca han dejado de pasear”. Tuvieron tres hijos. Uno de ellos es el padre de José Ramón. “Tanto mi padre como sus hermanos vivían en León por motivos laborales. Cuando mis abuelos se jubilaron, vinieron a la capital para estar más cerca de la familia”, añade.

Socorro y Sinesio pasean por León. Cortesía de José Ramón Quiñones

La mudanza se produjo en los años 80. “Su piso está en la zona de la Catedral. Por eso era tan fácil que les vieran los leoneses cuando se daban sus interminables paseos. Creo que han llamado tanto la atención de la gente por lo cariñosos que son el uno con el otro. Sus muestras de amor mientras paseaban eran entrañables. Son súperconocidos”, añade.

Desde hace siete meses, viven en una residencia de León, motivo por el que ya no se les puede ver dando sus paseos por el centro de la ciudad. “Mi abuela está un poco peor de salud, así que mi abuelo es el que más cuida de ella”. El nieto de Socorro y Sinesio termina su conversación con Verne con la lección que ha aprendido de sus abuelos: “Hay que quererse muchísimo, así de claro. Es lo que vivía en casa de mis abuelos cada vez que iba al pueblo en verano. Me emociona mucho que hayan conseguido transmitir lo mismo a tantas personas de León”. Y ahora, de muchos otros lugares.