Archivo | agosto, 2017

HA FALLECIDO EL “CAPITÁN FERRERAS”

17 Ago

 

foto CFF 4

 

Recientemente, este pasado martes 8 de Agosto ha fallecido nuestro querido “capitán de la Legalidad” Carlos Fernandez Ferreras. No era miembro de esta Asociación y a él  no le agradaba que mucha gente le identificara como tal. Sin embargo el inspiraba nuestros principios porque él era “lo que diga la Legalidad”, ni más ni menos, y su actuación la marcaba este principio y no lo que buenamente decidan los Órganos de Gobierno de una Asociación. Peleó  incansablemente como uno de nuestros mejores “capitanes de combate” y fuente inagotable jurídica con algunos de los miembros de la Junta Directiva de esta Asociación en un número cuantioso de recursos contencioso Administrativo e incluso actuaciones de carácter penal aún en curso, contra decisiones arbitrarias y caciquiles de la Diputación de León, obteniendo  un porcentaje muy elevado de sentencias judiciales favorables. Ni tan siquiera la ilustre difunta le infundió nunca el menor miedo y únicamente  ha podido terminar con él su frágil salud en los últimos tiempos.  COMO LA DIPU NO PUDÓ CON ÉL , AL FINAL NO LE QUEDO OTRO REMEDIO QUE RECONOCER SUS ELEVADÍSIMOS  MÉRITOS LARGAMENTE NINGUNEADOS Y RECIENTEMENTE HABÍA SIDO NOMBRADO EN COMISIÓN DE SERVICIOS JEFE DEL SAM ( Servicio de Asistencia y Asesoramiento  a Municipios) DE LA DIPUTACIÓN DE LEÓN. Curiosamente el día que la Sección de Mantenimiento de la Diputación terminaba de acondicionar el que sería su nuevo despacho, Carlos falleció.

Recuerdo el día que el entonces vicepresidente primero de la Diputación le preguntó a Carlos (en aquel momento ocupaba el puesto de Jefe de sección de la Unidad Técnica del SAM) por el estado de tramitación de un expediente en él que estaba interesado y Carlos bajó a su despacho con la Ley de Procedimiento Administrativo en mano y le dijo al vice  apuntando con el dedo: “mire usted lo que pone aquí: Los expedientes se tramitarán por riguroso orden de entrada,………”.  Me imagino la cara que pondría el político.

También recuerdo el día que el diputado Matías Llorente dijo en el pleno de Diputación refiriéndose a Carlos y sus otros 3 compañeros multirecurrentes  “Señora diputada del SAM, con estos mimbres no se qué cestos piensa hacer usted”

Como todo el mundo, Carlos tenía sus luces y sus sombras y  con el que suscribe,  tuvo muchas  coincidencias y también discrepancias.

Recientemente quien suscribe  le había propuesto iniciar una nueva actuación de reclamación Contencioso Administrativa común , pero él me dijo que se encontraba muy agotado y que el ya no iba a iniciar ninguna actuación más, pues no le quedaban ya fuerzas. Era el presagio fatal de lo que ha sucedido el día 8.

Descansa en paz, querido Carlos.

 

                                                                                   Presidente A.L.S.

 

 

esquela CFF

Los paseos de Sinesio y Socorro, la pareja favorita de León, son una obra de arte

11 Ago

.de https://verne.ELPAIS.COM/verne/2017/08/04/articulo/1501866077_213590.html

Los paseos de Sinesio y Socorro, la pareja favorita de León, son una obra de arte

“Les paraban por la calle para hacerse fotos con ellos”, dice uno de sus nietos

Historia de León es un grupo cerrado de Facebook en el que leoneses comparten fotografías o comentan anécdotas sobre su ciudad. Las publicaciones en este grupo rondan los 50 o 60 me gusta. Este post del leonés Miguel Loureiro lleva 354 reacciones y muchos comentarios.

Cortesía de Miguel Loureiro

La pareja del dibujo son Sinesio y Socorro. Son una postal andante de León, una ciudad que les ha visto pasear juntos durante 30 años. “Siempre quise fotografiar a esa pareja de ancianos entrañables. Todos los días, cuando salía a pasear por la zona de la Catedral, me los cruzaba”, dice Loureiro en un mensaje privado a Verne. Hizo la foto hace años y, a partir de ella, un dibujo, que compartió el 13 de junio en Facebook.

Los comentarios en la publicación de este leonés muestran el nivel de popularidad de Sinesio y Socorro: “Siempre los he visto juntos y agarrados de la mano. Eso es amor”; “Él siempre estaba pendiente de ella con una ternura admirable. Esa imagen alimenta el corazón”; “Daba gusto verlos pasear juntos”; “Que alegría tan grande saber de ellos. Amor puro y verdadero”…

Entre los comentarios de la publicación, se puede encontrar esta conversación.

Sergio Canga es un artista leonés de 33 años. “Cuando vi el dibujo en Historia de León se me removió algo por dentro. Yo vivo en Ciñera, un pequeño pueblo del norte de la provincia, pero pasé tres años de mi vida estudiando en León. Cada vez que paseaba por el centro les veía. Eran el amor en persona”, dice Canga a Verne por teléfono.

El dibujo que vio en Facebook le inspiró para dibujar el mural en Ciñera. La obra de arte, sobre la pared de una vivienda, ha captado la atención de medios locales de León y también ha trascendido en redes sociales. “Todos los leoneses conocemos a esta pareja. Era maravilloso verles pasear por la zona de la calle Ancha y la Catedral. Hay pocas parejas tan cariñosas”. Este es el mural que Canga ha dibujado en su pueblo.

Cortesía de Sergio Canga

El 31 de julio subió una foto del mural al grupo de Facebook Historia de León. Cientos de personas comentaron la fotografía, aplaudiendo la iniciativa del artista. Entre ellos estaba José Ramón Quiñones, nieto de Socorro y Sinesio: “He leído todas las muestras de cariño, por las cuales se nos ha escapado alguna lagrimilla. Solo me queda daros las gracias. Todos podéis ser como mis abuelos, ya que tenéis amor de sobra para dárselo a la gente que os rodea”.

Quiñones también atiende a Verne por teléfono. “Cuando vi el mural, aluciné. Mis abuelos siempre han sido muy famosos en León. La gente les paraba por la calle para hacerse fotos con ellos. Lo que no me podía creer es que iban a terminar pintados en una pared”, comenta. Estos son Socorro y Sinesio, en una fotografía reciente.

Socorro y Sinesio, en la residencia en la que viven actualmente. Cortesía de José Ramón Quiñones

Según cuenta su nieto, Sinesio Quiñones y Socorro Negral tienen 97 años. Él nació en Zalamillas, un pueblo de 50 habitantes del sur de León. Ella, en Castilfalé, otro pequeño pueblo leonés a cinco kilómetros de distancia. “Se conocieron justo después de la Guerra Civil en las Fiestas de Castilfalé. Tardaron muy poco en enamorarse”, dice su nieto.

Dedicaron su vida a la agricultura en Zalamillas. Entonces empezó su afición por los paseos: “Mi abuela tenía toda su familia enterrada en Castilfalé. Cada poco tiempo, iban andando juntos hasta allí para presentar sus respetos. Y nunca han dejado de pasear”. Tuvieron tres hijos. Uno de ellos es el padre de José Ramón. “Tanto mi padre como sus hermanos vivían en León por motivos laborales. Cuando mis abuelos se jubilaron, vinieron a la capital para estar más cerca de la familia”, añade.

Socorro y Sinesio pasean por León. Cortesía de José Ramón Quiñones

La mudanza se produjo en los años 80. “Su piso está en la zona de la Catedral. Por eso era tan fácil que les vieran los leoneses cuando se daban sus interminables paseos. Creo que han llamado tanto la atención de la gente por lo cariñosos que son el uno con el otro. Sus muestras de amor mientras paseaban eran entrañables. Son súperconocidos”, añade.

Desde hace siete meses, viven en una residencia de León, motivo por el que ya no se les puede ver dando sus paseos por el centro de la ciudad. “Mi abuela está un poco peor de salud, así que mi abuelo es el que más cuida de ella”. El nieto de Socorro y Sinesio termina su conversación con Verne con la lección que ha aprendido de sus abuelos: “Hay que quererse muchísimo, así de claro. Es lo que vivía en casa de mis abuelos cada vez que iba al pueblo en verano. Me emociona mucho que hayan conseguido transmitir lo mismo a tantas personas de León”. Y ahora, de muchos otros lugares.

08:15 A.M.

6 Ago

 

reloj

Hacía rato que había amanecido, pero justo a esa temprana hora de la mañana el día se convirtió en noche para los confiados habitantes de Hiroshima, ciudad en la que literalmente el tiempo se detuvo para desatarse a continuación el infierno hoy hace ya 70 años.

En nuestros días, la extendida durante largo tiempo opinión de que el bárbaro, atroz e inenarrable acto de lanzar las bombas nucleares (la segunda, sobre Nagasaki el 9 de agosto) motivaron la rendición de Japón solo unas pocas semanas después evitando así un elevadísimo número de bajas norteamericanas parece ya más un mito alentado por la propaganda para justificar una decisión del todo injustificable que una realidad objetiva. De hecho, los estudios más serios de las últimas décadas basados en documentos desclasificados del Alto Estado Mayor Imperial concluyen dos cosas: que las autoridades niponas llevaban tiempo buscando una salida negociada y honrosa al conflicto, la cual contemplaba principalmente que a su divinizado Emperador no se le juzgara por crímenes de guerra como así pretendía el gobierno estadounidense; y que fue en realidad la simultánea declaración de guerra de la URSS arrebatando de un plumazo Manchuria al Imperio del Sol Naciente lo que dio la puntilla a éste. En puridad, las principales ciudades japonesas llevaban muchos meses siendo devastadas por los B-29. Pero lo que hizo al gobierno del primer ministro Suzuki tirar la toalla fue ver cómo sus siempre aguerridos soldados (la flor y nata de su ejército de tierra, no lo olvidemos, se encontraba en dicho territorio chino) se derrumbaban sin apenas resistencia ante el empuje del entonces incontenible ejército rojo.

Parece claro, por el contrario, que el principal objetivo que buscaban los USA borrando de la faz de la tierra dos ciudades sin ningún valor estratégico-militar era en verdad intimidar a la Unión Soviética, mostrando a Stalin su capacidad destructiva y su total falta de escrúpulos para aplicarla contra poblaciones civiles indefensas. Era la forma de decirle al mundo que, tras la Segunda Guerra Mundial, Norteamérica se había convertido en el nuevo amo y que nada ni nadie debía oponerse en su camino. Cosa que, dicho sea de paso, no consiguió del todo. A corto plazo, es cierto que evitó no solo que la URSS estuviera en el primer plano de la célebre foto de la capitulación japonesa sobre la cubierta del USS Missouri en la Bahía de Tokyo el 2 de septiembre de 1945, sino que la alejó del Pacífico, el Mare Nostrum estadounidense. Pero el Padrecito no era de los que se amedrentaban con facilidad y, para pasmo de Truman, a finales de los años 40´ ya había conseguido fabricar su propio artefacto atómico, inaugurando el “equilibrio del terror” que marcaría los más de 40 años de Guerra Fría posteriores.

El precio de todos aquellos juegos geoestratégicos de salón, más de 250.000 víctimas que, a diferencia de lo que sucediera con las pilas de cadáveres de Mauthausen o Auschwitz, no dejaron apenas imagen ni conciencia del horror, solo papeles y más papeles con los nombres de miles de víctimas, convertidas en una cifra escalofriante a la que nadie parece haber puesto cara todavía. Es la ignominia de un crimen descomunal por el que nadie ha pagado aún.

La macabra paradoja es que si realmente era Hiro Hito el principal problema para la firma de la rendición, este monarca de Derecho Divino quien al parecer tampoco se enteraba de nada (sí, como los alemanes con el Holocausto) y por cuya causa murió de la manera más estúpida que imaginarse pueda lo mejor de la juventud nipona al histérico grito de “¡Banzai!” continuó en el trono después por muchos, muchos años. De ser así, quizás hubiese sido mejor haber tirado dichas bombas justo encima de su opulento palacio imperial y no sobre su pueblo…pero lo cierto es que siempre hubo clases.

RICARDO HERRERAS