Archivo | mayo, 2020

DESPOTISMO DEMOCRÁTICO

31 May

2005330 viñeta

 

En la mayoría de países occidentales se da hoy un idéntico patrón de gobierno (o, a la vista de lo que estamos viviendo, desgobierno): las élites dirigentes conforman una casta/nomenclatura sin virtud ni cualidad alguna aupados desde el seno de sus respectivos partidos políticos a un lugar de privilegio que por méritos personales jamás habrían merecido.

 

      Hablamos, pues, de unas oligarquías partitocráticas que detentan el poder no para procurar el bien común, sino para, salvaguardar los intereses de las a su vez interconectadas (corrupción mediante, cómo no) oligarquías económicas a las que sirven y obedecen amén de los suyos propios, por supuesto.

 

      Unas partitocracias que, pese a la propaganda con la que nos bombardean por tierra, mar y aire, solo tienen de democráticas la concurrencia electoral cada cierto tiempo, donde formaciones aparentemente dispares (en el fondo, apenas) hacen como que se pelean entre sí para (una vez obtenido el poder) implementar una serie de ideologías disolventes que inculquen entre el pueblo una conciencia deshumanizadora a fin de empujarlo a satisfacer aquellos instintos primarios que le hagan olvidar que únicamente está ahí para desempeñar trabajos precarios y consumir.

 

      Tal “despotismo democrático” (oxymoron que, por sí mismo, ya revela la falacia del sistema) puede advertirse a diario en la promoción de un hedonismo degenerado, la aprobación de un sinnúmero de leyes no ya contrarias al derecho natural sino al sentido común, la disolución de los cuerpos naturales de convivencia social (familias, municipios, gremios sindicales) en administraciones estatales cada vez más ineficazmente burocratizadas, la ordenación de impuestos de marcado carácter confiscatorio, la excitación de las pasiones de una opinión pública machaconamente manipulada por los medios de comunicación sistémicos, la propagación de ese cáncer moral llamado relativismo y un largo etcétera.

 

      Ni que decir tiene que semejante absolutismo solapado (mucho más nocivo que el derivado de los antiguos y arbitrarios caprichos regios, en tanto en cuanto ni siquiera rinde cuentas a la nación, sino a toda una serie de organismos supranacionales que trabajan en pos de los planes de las élites mundialistas) constituye, en la actualidad, una de las principales (sino la principal) losas que pesan sobre la antaño esplendorosa civilización cristiana occidental.

 

RICARDO HERRERAS 

 

Propaganda antileonesa

31 May

Decreta_Leoneses-7

JOAQUÍN CUEVAS ALLER30/05/20

de https://www.diariodeleon.es/articulo/tribunas/propaganda-antileonesa/202005300948042017418.html?fbclid=IwAR1Rl_YGFJRdhna-GAHfgcAc8p4xY8jkDU2tUPxGiqlE9npbmGDMhoBZ_Yg

La Once imprimió 5,5 millones de cupones para un sorteo sobre la convocatoria del primer Parlamento Democrático en la Historia de la Humanidad con el título de ‘Cortes de Castilla y León’. El coronavirus impidió ese sorteo previsto para marzo. Creo importante resaltar que esta burda manipulación de la Historia empezó ya hace mucho tiempo.

Recuerdo que cuando estudiaba el bachiller en Barcelona al final de los años 40 del siglo pasado, le hice la siguiente pregunta al profesor de Historia: en su asignatura encuentro algo que no entiendo, veo que se pasa del rey Alfonso VIII a Alfonso X, falta Alfonso IX ¿es un error? Su respuesta: no es ningún error, Alfonso IX fue un rey de León que reinó muy poco tiempo y no hizo nada especial en su reinado, por eso no figura en los libros. Años después, me informé de que el rey Alfonso IX, (debe ser llamado Alfonso VIII de León y el llamado Alfonso VIII de Castilla debe ser llamado Alfonso I)) reinó desde el año 1188 hasta el año 1230, es decir, reinó 42 años. En esos 42 años, Alfonso VIII convocó el primer Parlamento Democrático en la Historia de la Humanidad, dejó a España los Decreta una de las herencias más importantes que ha recibido España, fundó la primera Universidad de España, la de Salamanca, reconquistó el Reino de Badajoz, la actual Extremadura, concedió más fueros que todos los reyes antecesores juntos, etc.

Decir que el Parlamento Democrático convocado por el rey Alfonso VIII en el mes de abril del año 1188 en la Colegiata de San Isidoro de León es en realidad las Cortes de Castilla y León es una afirmación aberrante sin ningún documento que lo acredite. La documentación que existe demuestra que esa afirmación no era posible ya que la convocatoria de ese Parlamento se hizo para analizar los graves problemas del Reino de León, entre ellos la enemistad con Castilla.

Hay amplia información auténtica de los cronistas medievales y de los historiadores más prestigiosos sobre el tema que no admite duda. Alfonso VIII de León convocó una Curia Regia Extraordinaria en abril del año 1188 en León. A la Curia asistieron todos los obispos del Reino de León, cuyos nombres son conocidos. Asistieron también los nobles más poderosos del Reino y sus nombres son también conocidos. Asistieron los hombres buenos de las principales poblaciones del Reino y los nombres de las poblaciones son también conocidos.

No existe un solo documento que certifique la presencia de ningún miembro del Reino de Castilla ni siquiera invitado. Ningún historiador, por muy obsesivo que sea con Castilla, ignora que las Cortes de Castilla fueron convocadas por primera vez más de 60 años después de las Cortes de León. Ningún historiador ignora que las Cortes de Castilla se reunieron siempre separadas de las Cortes de León hasta el año 1348, en el reinado de Alfonso XI, quien obligó a los castellanos a reunirse con los leoneses en unas Cortes conjuntas en Alcalá de Henares.

Estos datos, que nadie discute, aclaran perfectamente la imposibilidad de que el Parlamento Democrático convocado en León el año 1188 pueda considerarse como Cortes de Castilla y León.

Haciendo un recorrido por la Historia Medieval de España no encontraremos nada que justifique esa obsesión de los historiadores por Castilla, diciendo que todo lo hizo Castilla, que Castilla hizo España, olvidándose del Reino de Oviedo, llamado a partir del año 910, Reino de León.

Los reyes de Oviedo Alfonso II y Alfonso III el Magno reconquistaron todo el País Vasco, gran parte de Castilla, toda Galicia, gran parte de la región leonesa, el norte de Portugal hasta el río Duero, más que todos los reyes de Castilla juntos. Alfonso VI de León reconquistó también más territorio que todos los reyes de Castilla Juntos. Alfonso VIII reconquistó también más territorio que todos los reyes de Castilla juntos. El Reino Asturleonés (primero de Oviedo, luego de León) es el verdadero hacedor de España.

En la Edad Media Castilla ni siquiera sabía lo que era España. Ningún rey de Castilla firmó jamás documento alguno como rey de España, en cambio, los reyes de Oviedo y los de León firmaron los documentos importantes como rey de España o emperador de España.

La mayoría de los historiadores se han dedicado a glorificar a Castilla y, al mismo tiempo, a difamar a los Reyes de León más prestigiosos. Cuentan algunos historiadores que Ordoño II mandó asesinar a cuatro condes castellanos. Una honrosa excepción, el prestigioso historiador castellano Fray Justo Pérez de Urbel dice en su Historia del Condado de Castilla, «muerto Ordoño II, los cuatro condes seguían vivos».

De Ramiro II los historiadores echan pestes por el trato que dio al conde Fernán González, el conde castellano más famoso. Ocultan decir que Fernán González pactó con el Califa Abd-al-Rahman III, evitando que Ramiro II, después de la gran victoria en la Batalla de Simancas, consiguiera expulsar de la península a los invasores musulmanes, finalizando la Reconquista.

De Alfonso VI han dicho burradas sobre sus relaciones con el mercenario Cid Campeador, «el gran héroe español». Es célebre la frase «que buen vasallo si hubiera tenido buen señor». Son contados los historiadores que cuentan la verdad de los motivos de esas malas relaciones. Alfonso VIII de León ha sido ninguneado por la mayoría de los historiadores de todos los tiempos como si no hubiera existido y los que hablan de él, sólo dicen difamaciones o insultos. Algunos lo han apodado El Baboso. En cambio, cuando hablan del rey Alfonso I de Castilla, un rey campeón en firmar acuerdos sin cumplir ninguno, le llaman El Noble.

A lo largo de la Historia ningún historiador de prestigio ha concebido la existencia de España sin la existencia del reino asturleonés, el Reino de Oviedo y el Reino de León. En realidad, toda la propaganda antileonesa es también antiespañola. Pero, desde hace ya algún tiempo algunos farsantes, llamados historiadores y algunos políticos al servicio de la política, están tratando al Reino de León como un basurero de la Historia. Esta manipulación de la Historia no es error, es propaganda antileonesa.