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HA FALLECIDO EL “CAPITÁN FERRERAS”

17 Ago

 

foto CFF 4

 

Recientemente, este pasado martes 8 de Agosto ha fallecido nuestro querido “capitán de la Legalidad” Carlos Fernandez Ferreras. No era miembro de esta Asociación y a él  no le agradaba que mucha gente le identificara como tal. Sin embargo el inspiraba nuestros principios porque él era “lo que diga la Legalidad”, ni más ni menos, y su actuación la marcaba este principio y no lo que buenamente decidan los Órganos de Gobierno de una Asociación. Peleó  incansablemente como uno de nuestros mejores “capitanes de combate” y fuente inagotable jurídica con algunos de los miembros de la Junta Directiva de esta Asociación en un número cuantioso de recursos contencioso Administrativo e incluso actuaciones de carácter penal aún en curso, contra decisiones arbitrarias y caciquiles de la Diputación de León, obteniendo  un porcentaje muy elevado de sentencias judiciales favorables. Ni tan siquiera la ilustre difunta le infundió nunca el menor miedo y únicamente  ha podido terminar con él su frágil salud en los últimos tiempos.  COMO LA DIPU NO PUDÓ CON ÉL , AL FINAL NO LE QUEDO OTRO REMEDIO QUE RECONOCER SUS ELEVADÍSIMOS  MÉRITOS LARGAMENTE NINGUNEADOS Y RECIENTEMENTE HABÍA SIDO NOMBRADO EN COMISIÓN DE SERVICIOS JEFE DEL SAM ( Servicio de Asistencia y Asesoramiento  a Municipios) DE LA DIPUTACIÓN DE LEÓN. Curiosamente el día que la Sección de Mantenimiento de la Diputación terminaba de acondicionar el que sería su nuevo despacho, Carlos falleció.

Recuerdo el día que el entonces vicepresidente primero de la Diputación le preguntó a Carlos (en aquel momento ocupaba el puesto de Jefe de sección de la Unidad Técnica del SAM) por el estado de tramitación de un expediente en él que estaba interesado y Carlos bajó a su despacho con la Ley de Procedimiento Administrativo en mano y le dijo al vice  apuntando con el dedo: “mire usted lo que pone aquí: Los expedientes se tramitarán por riguroso orden de entrada,………”.  Me imagino la cara que pondría el político.

También recuerdo el día que el diputado Matías Llorente dijo en el pleno de Diputación refiriéndose a Carlos y sus otros 3 compañeros multirecurrentes  “Señora diputada del SAM, con estos mimbres no se qué cestos piensa hacer usted”

Como todo el mundo, Carlos tenía sus luces y sus sombras y  con el que suscribe,  tuvo muchas  coincidencias y también discrepancias.

Recientemente quien suscribe  le había propuesto iniciar una nueva actuación de reclamación Contencioso Administrativa común , pero él me dijo que se encontraba muy agotado y que el ya no iba a iniciar ninguna actuación más, pues no le quedaban ya fuerzas. Era el presagio fatal de lo que ha sucedido el día 8.

Descansa en paz, querido Carlos.

 

                                                                                   Presidente A.L.S.

 

 

esquela CFF

Los paseos de Sinesio y Socorro, la pareja favorita de León, son una obra de arte

11 Ago

.de https://verne.ELPAIS.COM/verne/2017/08/04/articulo/1501866077_213590.html

Los paseos de Sinesio y Socorro, la pareja favorita de León, son una obra de arte

“Les paraban por la calle para hacerse fotos con ellos”, dice uno de sus nietos

Historia de León es un grupo cerrado de Facebook en el que leoneses comparten fotografías o comentan anécdotas sobre su ciudad. Las publicaciones en este grupo rondan los 50 o 60 me gusta. Este post del leonés Miguel Loureiro lleva 354 reacciones y muchos comentarios.

Cortesía de Miguel Loureiro

La pareja del dibujo son Sinesio y Socorro. Son una postal andante de León, una ciudad que les ha visto pasear juntos durante 30 años. “Siempre quise fotografiar a esa pareja de ancianos entrañables. Todos los días, cuando salía a pasear por la zona de la Catedral, me los cruzaba”, dice Loureiro en un mensaje privado a Verne. Hizo la foto hace años y, a partir de ella, un dibujo, que compartió el 13 de junio en Facebook.

Los comentarios en la publicación de este leonés muestran el nivel de popularidad de Sinesio y Socorro: “Siempre los he visto juntos y agarrados de la mano. Eso es amor”; “Él siempre estaba pendiente de ella con una ternura admirable. Esa imagen alimenta el corazón”; “Daba gusto verlos pasear juntos”; “Que alegría tan grande saber de ellos. Amor puro y verdadero”…

Entre los comentarios de la publicación, se puede encontrar esta conversación.

Sergio Canga es un artista leonés de 33 años. “Cuando vi el dibujo en Historia de León se me removió algo por dentro. Yo vivo en Ciñera, un pequeño pueblo del norte de la provincia, pero pasé tres años de mi vida estudiando en León. Cada vez que paseaba por el centro les veía. Eran el amor en persona”, dice Canga a Verne por teléfono.

El dibujo que vio en Facebook le inspiró para dibujar el mural en Ciñera. La obra de arte, sobre la pared de una vivienda, ha captado la atención de medios locales de León y también ha trascendido en redes sociales. “Todos los leoneses conocemos a esta pareja. Era maravilloso verles pasear por la zona de la calle Ancha y la Catedral. Hay pocas parejas tan cariñosas”. Este es el mural que Canga ha dibujado en su pueblo.

Cortesía de Sergio Canga

El 31 de julio subió una foto del mural al grupo de Facebook Historia de León. Cientos de personas comentaron la fotografía, aplaudiendo la iniciativa del artista. Entre ellos estaba José Ramón Quiñones, nieto de Socorro y Sinesio: “He leído todas las muestras de cariño, por las cuales se nos ha escapado alguna lagrimilla. Solo me queda daros las gracias. Todos podéis ser como mis abuelos, ya que tenéis amor de sobra para dárselo a la gente que os rodea”.

Quiñones también atiende a Verne por teléfono. “Cuando vi el mural, aluciné. Mis abuelos siempre han sido muy famosos en León. La gente les paraba por la calle para hacerse fotos con ellos. Lo que no me podía creer es que iban a terminar pintados en una pared”, comenta. Estos son Socorro y Sinesio, en una fotografía reciente.

Socorro y Sinesio, en la residencia en la que viven actualmente. Cortesía de José Ramón Quiñones

Según cuenta su nieto, Sinesio Quiñones y Socorro Negral tienen 97 años. Él nació en Zalamillas, un pueblo de 50 habitantes del sur de León. Ella, en Castilfalé, otro pequeño pueblo leonés a cinco kilómetros de distancia. “Se conocieron justo después de la Guerra Civil en las Fiestas de Castilfalé. Tardaron muy poco en enamorarse”, dice su nieto.

Dedicaron su vida a la agricultura en Zalamillas. Entonces empezó su afición por los paseos: “Mi abuela tenía toda su familia enterrada en Castilfalé. Cada poco tiempo, iban andando juntos hasta allí para presentar sus respetos. Y nunca han dejado de pasear”. Tuvieron tres hijos. Uno de ellos es el padre de José Ramón. “Tanto mi padre como sus hermanos vivían en León por motivos laborales. Cuando mis abuelos se jubilaron, vinieron a la capital para estar más cerca de la familia”, añade.

Socorro y Sinesio pasean por León. Cortesía de José Ramón Quiñones

La mudanza se produjo en los años 80. “Su piso está en la zona de la Catedral. Por eso era tan fácil que les vieran los leoneses cuando se daban sus interminables paseos. Creo que han llamado tanto la atención de la gente por lo cariñosos que son el uno con el otro. Sus muestras de amor mientras paseaban eran entrañables. Son súperconocidos”, añade.

Desde hace siete meses, viven en una residencia de León, motivo por el que ya no se les puede ver dando sus paseos por el centro de la ciudad. “Mi abuela está un poco peor de salud, así que mi abuelo es el que más cuida de ella”. El nieto de Socorro y Sinesio termina su conversación con Verne con la lección que ha aprendido de sus abuelos: “Hay que quererse muchísimo, así de claro. Es lo que vivía en casa de mis abuelos cada vez que iba al pueblo en verano. Me emociona mucho que hayan conseguido transmitir lo mismo a tantas personas de León”. Y ahora, de muchos otros lugares.

08:15 A.M.

6 Ago

 

reloj

Hacía rato que había amanecido, pero justo a esa temprana hora de la mañana el día se convirtió en noche para los confiados habitantes de Hiroshima, ciudad en la que literalmente el tiempo se detuvo para desatarse a continuación el infierno hoy hace ya 70 años.

En nuestros días, la extendida durante largo tiempo opinión de que el bárbaro, atroz e inenarrable acto de lanzar las bombas nucleares (la segunda, sobre Nagasaki el 9 de agosto) motivaron la rendición de Japón solo unas pocas semanas después evitando así un elevadísimo número de bajas norteamericanas parece ya más un mito alentado por la propaganda para justificar una decisión del todo injustificable que una realidad objetiva. De hecho, los estudios más serios de las últimas décadas basados en documentos desclasificados del Alto Estado Mayor Imperial concluyen dos cosas: que las autoridades niponas llevaban tiempo buscando una salida negociada y honrosa al conflicto, la cual contemplaba principalmente que a su divinizado Emperador no se le juzgara por crímenes de guerra como así pretendía el gobierno estadounidense; y que fue en realidad la simultánea declaración de guerra de la URSS arrebatando de un plumazo Manchuria al Imperio del Sol Naciente lo que dio la puntilla a éste. En puridad, las principales ciudades japonesas llevaban muchos meses siendo devastadas por los B-29. Pero lo que hizo al gobierno del primer ministro Suzuki tirar la toalla fue ver cómo sus siempre aguerridos soldados (la flor y nata de su ejército de tierra, no lo olvidemos, se encontraba en dicho territorio chino) se derrumbaban sin apenas resistencia ante el empuje del entonces incontenible ejército rojo.

Parece claro, por el contrario, que el principal objetivo que buscaban los USA borrando de la faz de la tierra dos ciudades sin ningún valor estratégico-militar era en verdad intimidar a la Unión Soviética, mostrando a Stalin su capacidad destructiva y su total falta de escrúpulos para aplicarla contra poblaciones civiles indefensas. Era la forma de decirle al mundo que, tras la Segunda Guerra Mundial, Norteamérica se había convertido en el nuevo amo y que nada ni nadie debía oponerse en su camino. Cosa que, dicho sea de paso, no consiguió del todo. A corto plazo, es cierto que evitó no solo que la URSS estuviera en el primer plano de la célebre foto de la capitulación japonesa sobre la cubierta del USS Missouri en la Bahía de Tokyo el 2 de septiembre de 1945, sino que la alejó del Pacífico, el Mare Nostrum estadounidense. Pero el Padrecito no era de los que se amedrentaban con facilidad y, para pasmo de Truman, a finales de los años 40´ ya había conseguido fabricar su propio artefacto atómico, inaugurando el “equilibrio del terror” que marcaría los más de 40 años de Guerra Fría posteriores.

El precio de todos aquellos juegos geoestratégicos de salón, más de 250.000 víctimas que, a diferencia de lo que sucediera con las pilas de cadáveres de Mauthausen o Auschwitz, no dejaron apenas imagen ni conciencia del horror, solo papeles y más papeles con los nombres de miles de víctimas, convertidas en una cifra escalofriante a la que nadie parece haber puesto cara todavía. Es la ignominia de un crimen descomunal por el que nadie ha pagado aún.

La macabra paradoja es que si realmente era Hiro Hito el principal problema para la firma de la rendición, este monarca de Derecho Divino quien al parecer tampoco se enteraba de nada (sí, como los alemanes con el Holocausto) y por cuya causa murió de la manera más estúpida que imaginarse pueda lo mejor de la juventud nipona al histérico grito de “¡Banzai!” continuó en el trono después por muchos, muchos años. De ser así, quizás hubiese sido mejor haber tirado dichas bombas justo encima de su opulento palacio imperial y no sobre su pueblo…pero lo cierto es que siempre hubo clases.

RICARDO HERRERAS

ENCUENTRO ARTISTICO defensa PLAZA DEL GRANO Jueves 3 Agosto. 20,00 h

31 Jul

Este jueves 3 de Agosto a las 20,00 h en la Plaza del Grano hay programado un encuentro artístico para tratar de detener el atropello al patrimonio tradicional leonés mas genuino. 

 

La imagen puede contener: texto y comida

TRASATLÁNTICOS

30 Jul

TTTIP &CETA

En vez de tomar medidas para poner coto a los desmanes provocados por la existencia de un cada vez mayor número de paraísos fiscales o en vez de crear alternativas viables a unas recetas económicas que básicamente están sirviendo para fracturar nuestras sociedades, para que los “fondos buitre” depreden a su antojo países enteros y para que obscenamente aumenten las fortunas de los más ricos en detrimento de las clases medias y bajas, los políticos comunitarios (los cuales no parecen darse cuenta de que hace tiempo que la gente ve la hipocresía inyectada en su rostro) solo tienen una única y exclusiva prioridad diríase rayana en la obsesión: sacar adelante toda una serie de (mega)tratados comerciales transatlánticos exentos de aranceles, ya sea el CETA (firmado tras no pocas dificultades en octubre del año pasado con Canadá) o el TTPI (actualmente congelado tras la llegada del ínclito Donald Trump a la Casa Blanca) pasando por otro con los países que integran el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Publicitados por los medios afines a los poderes fácticos poco menos que como “los acuerdos de libre comercio más importantes jamás negociados”, es decir, como la enésima panacea de un modelo socioeconómico que – con la falacia de que va a acabar con la ya crónica crisis que seguimos padeciendo y que las triunfalistas cifras macro solo hacen que maquillar – parece querer morir matando, el hecho de que dichas negociaciones se estén desarrollando en absoluto secreto cual conciliábulo judeomasónico o aquelarre satánico (sí, dichos tratados se asemejan a esos famosos seres de las tinieblas que no soportan la luz… ¡y por lo que se ve, tampoco los taquígrafos!) da que pensar y mucho.

Desde luego, lo poquito que va trascendiendo hasta ahora (más privatizaciones y recortes en el sector público, más “flexibilización” laboral, menos regulaciones para unas finanzas ávidas de asaltar cualquier nicho susceptible de suponer un lucrativo negocio, etc.) no resulta nada halagüeño ni para las personas de a pie ni para el medio ambiente ni mucho menos para los siempre castigados en estos casos pequeños negocios.

Al contrario: todo apunta a una creciente desigualdad, pobreza y destrucción medioambiental además de a un notable incremento del hoy casi omnímodo poder de las transnacionales – la llamada “corporatocracia”, en acertadas palabras de la politóloga Susan George – por encima de lo poco que nos va quedando ya de estado de bienestar, estado de derecho y soberanía nacional. Por encima, en definitiva, de la seguridad de todos nosotros, los ciudadanos europeos, quienes para más inri sostenemos con nuestros elevadísimos impuestos el tinglado comunitario y quienes, de aprobarse todos estos acuerdos, a buen seguro estaremos expuestos a los peligros que pudieran derivarse de la muy probable comercialización de alimentos procesados con organismos modificados genéticamente (caso de la carne de ternera criada con antibióticos y hormonas) o con productos tóxicos (desde los pollos lavados con cloro a las lechugas fumigadas con potentes pesticidas), cosméticos que contengan dudosos elementos químicos, costosos medicamentos no genéricos, etc., etc.

De seguir así, con una UE que a la vez que vende democracia actúa bajo indisimulados parámetros tiránicos, los de arriba acabarán convirtiendo al viejo continente en una gigantesca y huxleriana prisión en la que solo nos quede la resignación de aceptar mansamente nuestra condición de servidumbre.

¿Lo permitiremos? Al respecto, conviene no olvidar que el conocimiento es la mejor arma frente a la oscuridad y que, como siempre, la ciudadanía tiene (tenemos) la última palabra. Claro que con tanta gente jugando al Pokemon Go

 

    RICARDO HERRERAS

 

 

PONLE FRENO…PONLE SENTIDO COMÚN

26 Jul

 

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            Salgo de la rotonda de La Lastra en dirección al Mercadona, hacia la espeluznante micro-rotonda con la que el promotor inmobiliario de turno hizo negocio, convenciendo al Ilustrísimo Ayuntamiento de León de la necesidad de congestionar aún mas el tráfico rodado y, de paso, aumentar la siniestralidad automovilística, sustituyendo un ordenado paso de tráfico, con un carril hacia cada dirección posible -aunque con mala visibilidad por la avispada intuición de algún ingeniero o funcionario intelectualmente superdotado, al poner un contenedor de basura justo en medio de la línea de visión de los conductores que vienen desde La Lastra- por un mini-Escalestrix, donde tienes tiempo de sobra para estrellarte contra otro vehículo antes de poner segunda. El tramo La Lastra-Puente Castro por la calle Los Aluches, tiene dos carriles para el mismo sentido de circulación. El coche que tengo delante apenas circula a cuarenta -la velocidad máxima permitida en zona urbana es, con carácter general, cincuenta- y al fijarme en el conductor, veo que es un anciano: circula como debe hacerlo por la condición de su edad, con prudencia y más despacio, porque sabe que sus reflejos ya no son tan agudos como antes. Señalizo y adelanto…y dejo de acelerar porque veo venir de frente hacia mí, tres ciclistas circulando en dirección contraria…una niña de unos catorce años, un chico de unos dieciséis, y un “adulto” de unos cincuenta. Los tres con el mismo modelo de bicicleta -sin luces-, y el mismo modelito de Induráin, casco aerodinámico incluido, que les costaría de seiscientos euros por barba en adelante -aún recuerdo cuando para ir en bicicleta, sólo hacía falta una bicicleta, independientemente de que fueras en vaqueros o en bermudas, pero parece ser que hoy día hace falta ir vestido con el equivalente ciclista a un frac-. Les pongo las luces, les grito que circulan a contrasentido…y no sólo siguen tan campantes, sino que ponen cara de sorpresa…de auténtica sorpresa…

            Cabe preguntarse si semejante imprudencia es producto de la ignorancia sobre las normas y señales de tráfico, o de la actitud, común a la sociedad posmoderna, de que cada uno puede hacer lo que le de la gana porque vivimos en una sociedad “democrática”-aunque sería mas preciso decir idiocrática, o “estupidocrática” por usar una palabreja mas descriptiva-. En todo caso, se podría perdonar la imprudencia e ignorancia de los menores, pero no de su despreocupado y atolondrado papaíto, que con cincuenta tacos, se arriesga a que sus hijos sean arrollados. ¿Qué hubiese podido ocurrir si el conductor del vehículo hubiese ido borracho, o drogado, o simplemente adormilado por el calor? Me imagino los titulares de los noticiarios de Atresmedia: “Una familia de ciclistas muere arrollada por culpa de un conductor”.

            Y es que esta cadena de televisión, que desde hace años se ha arrogado el papel de difundir la educación vial suplantando a la DGT -una muestra mas de la práctica neoliberal de que las empresas privadas usurpen papeles que corresponden al Estado- lleva años bombardeándonos con una campaña publicitaria llamada “Ponle freno”, gracias a la cual, aprovechado la legislación vigente sobre mecenazgo -Ley 49/2002-, se ahorra un dinerito en impuestos al erario público, a cambio, supuestamente, de colaborar en un fin social: como el de dar de comer a los pobres ya lo tiene pillado Cáritas, Atresmedia se ha agenciado -entre otros- el de enseñarnos a conducir. Pero lo ha hecho como es habitual en los sensacionalistas medios de comunicación actuales: eligiendo un culpable (los automovilistas) y una víctima (los ciclistas). Estos últimos, nunca son culpables de los accidentes, o así se deduce de los noticiarios. Tampoco es culpable el Estado, con su absoluta dejación en materia de seguridad vial, y mantenimiento de la red viaria; por la reducción o cierre de líneas de transporte público, tan necesarias en una provincia grande y de población envejecida como es León; o por aprobar una legislación que parece ignorar el hecho de que si cierras líneas de autobuses y trenes, obligando a la gente a desplazarse en coche por carreteras llenas de baches, curvas y cambios de rasante, resulta contraproducente permitir al mismo tiempo que los ciclistas puedan circular en paralelo congestionando el tráfico -aunque se pueda rebasar la línea continúa para ello, porque muchas veces no puedes, si circulan vehículos por el carril contrario-. Tan contraproducente como permitir a las concesionarias de las autovías subir las tasas hasta las nubes, obligando a los camioneros y al mismísimo ALSA a ir por Pajares, y a la vez permitir que los ciclistas vayan por el puerto precisamente los días con mas tráfico. Si a éso le unimos que la inmensa mayoría de los ciclistas -siempre hay excepciones, pero he visto pocas- jamás señaliza los desplazamientos de carril ni los giros, que sus bicicletas no llevan las luces reglamentarias, que circulan en la ciudad por el medio del carril en vez de ceñirse a la derecha como marca la normativa, que no respetan a los peatones, que cruzan los pasos sin aminorar…lo extraño es que no haya mas muertes en nuestras calles y carreteras. Y no hablemos de los ciclistas “gallitos” que increpan a los conductores, porque estaríamos hablando hasta el amanecer.

            La DGT publica regularmente los cambios en las normas de tráfico, y ha elaborado una guía muy clara y didáctica destinada a los ciclistas, que al ser comparada con el “Decálogo para una convivencia segura entre automovilistas y ciclistas” publicado por Atresmedia en su web “Ponle freno” y retransmitido por sus noticiarios, resalta las deficiencias de esta última: a pesar de tan rimbombante título, presenta múltiples lagunas, empezando por la ausencia de toda referencia a los derechos de los peatones o a la obligación de señalizar giros y desplazamientos.

            ¿No sería mas fácil y económico usar el sentido común? Si la DGT clasifica Pajares como peligroso, ¿no sería lógico que los mismos ciclistas, por su propia seguridad, escogiesen otra ruta, al menos, en días de mucha circulación? ¿No sería más lógico obligar a todos a respetar las normas de circulación, y no sólo a los automovilistas?

                                         AQUILINO SANTAMARTA

DEBATES

23 Jul

DEbates

Resulta cada vez más irritante asistir como espectador a un debate televisivo. Lejos quedan desde luego programas tan entrañables como “La clave” – cuya contribución al desarrollo del pensamiento crítico, aprendizaje en la argumentación y respeto al otro fue extraordinaria en esos primeros y esperanzadores tiempos de la llamada Transición: allí se podían reunir falangistas, socialistas, liberales o comunistas sin que nadie fuera groseramente interrumpido durante sus intervenciones – en aquella muy meritoria televisión pública todavía en blanco y negro que se realizó entre fines de los años 70´ y muy primeros 80´ previa a la llegada aquí de unas cadenas privadas que, lejos de ampliar las libertades y subir el nivel por mor de la competencia, nos han traído por el contrario unos grados de cutrez, bochorno y embrutecimiento inenarrables.

En el caso concreto que nos ocupa, la inmensa mayoría de debates catódicos se han ido transformando con el tiempo en algarabías cuasi taberneras donde sus acalorados participantes llevan a cabo obscenas exhibiciones de ignorancia supina cuando no burdos ejercicios de manipulación. Unos participantes que, salvo honrosas excepciones, tienen mucha opinión (no olvidemos que la desinformación consiste básicamente en transmitir opinión disfrazada de información) pero casi nada original, profundo e interesante que decir al carecer de pensamiento propio propiamente dicho, valga la redundancia.

Así, dichos “opinadores” profesionales (autoproclamados intelectuales, en el fondo y salvo gloriosas excepciones no son otra cosa que sofistas de tercera categoría, mamporreros indocumentados, estómagos agradecidos, la “voz de su amo”, guardianes ideológicos del sistema que, encima, son casi siempre los mismos a tiempo completo) van de tertulia en tertulia (España debe ser el país con mayor número de tertulianos por metro cuadrado o cúbico del mundo) opinando sobre todo sin tener en la mayoría de las veces ni repajolera idea de nada. Normal, ya que el objetivo final no es ni mucho menos el intercambio riguroso de pareceres en pos de intentar una búsqueda conjunta de la verdad, sino imponer sus sectarias opiniones carentes del más mínimo aval intelectual a los demás, pues cada uno de ellos, en un ejercicio de impresentable narcisismo, cree ya estar en posesión de la misma. Al final, no importa lo que se dice, el contenido, sino quién lo dice, cómo y con qué torticera e interesada intención, lo cual no deja de constituir una gravísima falta de respeto tanto a la inteligencia de los espectadores como a la cosa en sí o al tema de turno sobre el que se esté debatiendo.

El resultado: falsos debates disfrazados de verdaderos bajo una apariencia de pluralidad, descaradamente pre-cocinados (administración de los tiempos, secuencia de las intervenciones, etc.) dentro de los límites de la conveniencia del mass media de turno y sus inconfesos intereses, cuyas conclusiones finales raras veces resisten ni el más mínimo de los análisis.

En efecto, al igual que el verdadero pensamiento no se construye mediante creencias, el genuino debate no se ha construido nunca ni se construye ni podrá construirse jamás sobre opiniones subjetivas (pues ya se sabe que éstas son, en memorables palabras de Clint Eastwood, “como los culos, pues cada uno tiene el suyo”), sino sobre argumentos, lo cual es muy diferente. Unos argumentos que deben ser expresados por medio de opiniones, por supuesto, pero sólidas, coherentes y basadas siempre en el conocimiento, la experiencia o la información, con honestidad y respeto. Ahí le duele. Y por favor, con calma, algo que no está reñido con la vehemencia y sí (mucho) con el ruido.

            Afortunadamente, Sócrates, Platón o Aristóteles no pueden ver a estos trileros de la palabra, que si no…

 

 

                                                                                              RICARDO HERRERAS