TRAMPAS

22 Abr

Académica-de-la-vida

Hay quienes se preguntan estos días qué necesidad tenía la actual presidenta de la comunidad madrileña de falsear un título académico, cuando la realidad es que entre los tan apoltronados como vanidosos miembros de la partitocracia gobernante lo de adulterar el currículum e incluso inventar biografías de “prestigio” viene siendo, por desgracia, una práctica de lo más habitual incluso desde los primeros tiempos (con aquello de haber “corrido delante de los grises” para fingir un supuesto pasado democrático) de la Transición.

      Máxime cuando difícilmente se encontrará otra nación en el orbe entero donde los políticos tramposos se resistan tanto a la dimisión (la estrategia que los susodichos ponen en marcha al ser pillados con “las manos en el carrito” consiste en aguantar la tormenta cueste lo que cueste, la cual durará en torno a un mes y, aferrándose con uñas y dientes a su querido sillón, esperar a que escampen las críticas a ver si entretanto salta otro escándalo y el suyo se olvida) y luego, si finalmente la misma llegara a producirse, se van tan de rositas como en ésta.

      Y es que con el timo de los currículos fraudulentos – del que por cierto las facultades lo mismo públicas que privadas, en una nueva y penosa muestra de su acusado servilismo y mendicidad intelectual, tienen buena parte de culpa: recordemos que antes iba a la Universidad un número reducido de alumnos hasta que ésta se masificó, gozando hoy de un prestigio tal vez exagerado si se mide en relación con su escasa conexión con la sociedad real y, especialmente, con la verdadera utilidad de muchos de sus títulos emitidos, incluidos los carísimos “masters” tan de actualidad ahora – me temo que aquí pasa lo mismo que con la corrupción política, que como es estructural y ha afectado a prácticamente todo el arco parlamentario ya la hemos interiorizado como algo propio, intrínseco, consustancial.

      En mi opinión lo malo no es que alguien, abusando de sus prerrogativas e influencias, obtenga un certificado universitario o de otro tipo sin siquiera asistir a las clases correspondientes y exigidas para lograrlo. Lo peor es que ese “alguien” se crea tan soberbio (pensemos cómo se sentirán quienes en verdad estudian, hacen mil sacrificios y ven que a otros por el mero hecho de desempeñar el puesto que ocupan les dan todas las facilidades para obtenerlo mientras ellos engrosan las filas del paro o, en el mejor de los casos, subsisten con sueldos de mileuristas) para hacer algo tan grave, lo cual dice mucho (y poco) de la impunidad y el nepotismo en los que se manejan las élites nacionales y que, cual epidemia, contamina a una parte importante de nuestra ya de por sí muy enferma sociedad.

      No en vano vivir del cuento, aparentar al precio que sea y dártelas de lo que no eres (acá los pobres aspiran a ejercer de nuevos ricos, las morenas quieren ser rubias y viceversa, los que no saben hacer ni la o con un canuto pretenden pontificar sobre cualquier cosa, etc.) constituyen algunos de los vicios patrios de toda la vida.

      Es verdad que el pez empieza a pudrirse desde la cabeza. La desfachatez de nuestros politicastros no tiene nombre, eso es claro. Pero por una vez tratemos de ver el bosque y atajemos así el fuego, pues en puridad Cifuentes o quien sea es solo un árbol de un problema muchísimo mayor: las costuras que se le ven a un país en el que, entre otras muchas lacras, la titulitis ha arrinconado a la meritocracia, en el que el esfuerzo y el trabajo han sido sustituidos por el esnobismo más superfluo y carente de criterio.

       Porque hasta en España, donde con los servidores públicos embusteros, cuentistas, troleros, engañamundos, chanchulleros e impostores que hemos padecido se podría confeccionar una gigantesca orla, la mentira, la desfachatez y la desvergüenza deberían tener límites que no se pueden traspasar. Nunca. Por el bien de todos.

 

 

RICARDO HERRERAS

 

Anuncios

2 comentarios to “TRAMPAS”

    • RICARDO HERRERAS SANTAMARTA mayo 6, 2018 a 1:42 pm #

      Espero que se empiece a actuar en serio contra esta lacra de la falsificación de títulos, como así parece por los enlaces que has colgado Adriano Álvarez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: