YO ME AUTOAYUDO, TÚ TE AUTOAYUDAS…

15 Abr

autoayuda

Cuando en 1936 un tal Dale Carnegie publicaba Cómo ganar amigos e influir a las personas, poco podía imaginar este empresario de Missouri que estaba creando un subgénero literario que arrasaría en las últimas décadas: los libros de autoayuda, cuya pretensión es la de mejorar la siempre compleja vida personal y/o profesional de la gente aplicando recomendaciones de una sencillez casi sonrojante.

      Pensar en positivo, confiar en una hipotética voz interior, encontrarnos a nosotros mismos, vivir el momento…son algunos de los mantras con los que hoy nos bombardean dichos textos. Claro que, si echamos un vistazo alrededor, éstos no parecen hacer más felices ni más prósperos a sus muchos e incautos lectores. Al contrario, diríase que están contribuyendo a crear adultos infantiloides con la imperiosa necesidad de seguir sus instintos y emociones sin pensar en las consecuencias, individuos frustrados para los que ese presunto crecimiento interior se ha convertido en el cuento de nunca acabar, sujetos tan egoístas como pusilánimes en pos de un éxito rápido que luego se estresan y deprimen a las primeras de cambio, adictos a terapeutas, coaches y telepredicadores varios de la nueva religión del yo que, al igual que los falsos amigos, te dicen únicamente aquello que quieres escuchar, minipsicópatas en potencia con marcadas tendencias antisociales en resumen.

            Normal si tenemos en cuenta que en ellos se enseñan cosas tales que solo nosotros podemos erigirnos en los artífices de nuestro destino obviando las circunstancias que nos rodean o el contexto socioeconómico en el que vivimos, que somos igual que pequeños reyes o dioses con derecho a decidir sobre lo que es bueno y malo sin importar nada ni nadie o que todas nuestras dificultades vitales pueden solucionarse siguiendo unos simples consejos (extraídos de un recetario de lugares comunes) que nos conducirán, además, a una mayor felicidad y oportunidades, por lo que, si no lo logramos, seremos los únicos responsables de nuestro fracaso.

            Claro que, para ser justos, dichos libros no son el inconveniente, sino el síntoma (otro más) de una grave enfermedad: la “cultura” de la aceleración en la que – en estos tiempos líquidos caracterizados por una alarmante ausencia de espíritu crítico y donde, en medio de una crisis estructural, a los poderes fácticos parece interesarles individualizar y hasta privatizar los muy profundos problemas que como sociedad padecemos – estamos atrapados.

            Hablemos claro. Debajo del arcoíris no existen ollas a rebosar de autoestima, dedicar los fines de semana a buscar tréboles de cuatro hojas no va acabar con esa “manía” nuestra de tener empleos precarios ni recitar frases tan evanescentes como un anuncio de compresas va a impedir que este mundo sea a fin de cuentas un valle de lágrimas por mucho que Paulo Coelho, Eduard Punset o Jorge Bucay se empeñen en decir lo contrario.

      Para empezar, es imposible que, sin que nos conozcan de nada, un tercero escriba algo con el propósito de ayudarnos. Es decir, que para que una obra sea de auto-ayuda (en puridad, éstas solo “auto-ayudan” a quienes las escriben como churros para forrarse con ellas) deberíamos redactarla nosotros mismos en base a nuestra formación y, sobre todo, experiencia, la verdadera madre de la ciencia. A partir de aquí la falacia es total. Y es total porque mejorar la calidad de nuestra existencia no depende de las  fórmulas mágicas de gurú alguno, sino que requiere de mucha voluntad, espíritu, sabiduría, esfuerzo y paciencia.

      Ya puestos, antes que nos tomen por imbéciles (¿con el “auto” no estarán insinuando que somos incapaces de gobernar nuestra propia vida?), sería casi preferible abrazar el pensamiento negativo. Tampoco seríamos más felices y probablemente nuestros allegados pensarían en abandonarnos un buen día en el campo como a un perro por vacaciones. Pero al menos no tendríamos que aguantar las soplapolleces de ningún vendedor de crecepelo.

 

 

RICARDO HERRERAS

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: