INFORTAINMENT

26 Mar

 170326 INFORTAINMENT

Ver un informativo hoy supone las más de las veces tirarte media hora yendo de tema en tema con escaso criterio y nula conexión – de niños desnutridos muriendo en África a un accidente de circulación en la A-7, de un atentado terrorista en Damasco al frío que hace en Asturias – en un sinsentido que solo sirve para poner a prueba nuestras emociones y, entonces sí, colarnos de rondón como quien no quiere la cosa un anuncio de esos en los que una archifamosa bebida intenta convencernos de que la única felicidad posible en este mundo está en su sabor a jarabe azucarado…

En realidad, hace tiempo que los noticiarios (especialmente los de las cadenas privadas, Antena 3, La Sexta o Tele 5, pero también los de las públicas: sino, ahí está el otrora respetable Telediario de la 1, ése que antes coleccionaba premios y ahora acumula denuncias a cascoporro por manipulación hasta incluso de sus empleados) catódicos han ido diluyendo poco a poco su estructura clásica (política internacional, política nacional, sociedad, cultura, deportes, tiempo) para apostar por un nuevo formato mitad información mitad entretenimiento pomposamente denominado infortainment, una batidora demencial donde se mezclan a un ritmo vertiginoso y sin ningún pudor escándalos políticos, sucesos chungos, vídeos dignos de recopilatorios de Youtube (del tipo “Fíjense en lo que le pasó a un carnicero cuando perseguía a un toro enloquecido por las calles de Wisconsin”) y cotilleos propios del faranduleo fino.

En pocas palabras, un peldaño más en la idiocia mediática para no pensar nunca, ni analizar ni mucho menos (re)plantearse nada, solo para que sigamos ahí sentados en el sofá de casa y en estado medio catatónico frente a la “caja tonta”, ya que a la postre resulta del todo imposible reflexionar no solo con tales dosis de información sesgada y/o panfletaria, anécdotas irrelevantes, tremendismo barato y manipulación emocional, sino también a tal velocidad. Básicamente porque, en puridad, para lograr una verdadera reflexión hace falta precisamente tiempo (demás de calma) para poder conectar los hechos, encontrar las causas, asimilar las consecuencias y descubrir las leyes internas que mueven los acontecimientos del mundo así como las motivaciones e intereses que impulsan a los protagonistas de los mismos.

A lo mejor suena un poco radical, pero lo cierto es que si queremos empezar a recuperar un poco de nuestra capacidad de pensamiento, concentración, raciocinio, lectura y análisis en aras a entender de qué va todo esto, habrá que plantearse con seriedad (entre otras muchas cosas, desde luego) dejar a un lado las noticias televisivas y apostar por el (cada vez más escaso, todo hay que decirlo) periodismo de calidad (ése que investiga, contrasta y ofrece argumentos desde todas las perspectivas posibles) y, especialmente, por acometer libros donde se desarrollen en profundidad los diferentes temas a tratar. Es verdad que resulta menos cómodo, pero…el que algo quiere, algo le cuesta.

Lo contrario, que nuestro cerebro preste atención mayormente a las estupideces, supondrá ya sumirse en la ignorancia y el embrutecimiento, amén de algo todavía más peligroso: adoptar una actitud pasiva e insensibilizada ante lo que nos rodea, por terrible o injusto que ello sea.

 

                                                                                              RICARDO HERRERAS

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