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EL ACOSO EN LA ADMINISTRACIÓN, un tema cada vez más frecuente

27 Jul

de  https://FISCALIZACION.ES/2016/07/11/de-heroes-y-villanos/#more-550610

De héroes y villanos

Ana-Caro-y-Antonio-Arias

En las últimas píldoras grabadas para la Fundación Internacional OCU, entrevisto a la experta funcionaria Ana Isabel Caro Muñoz sobre el  acoso en la Administración, un tema cada vez más frecuente y del que Ana es especialista en muchas de sus vertientes: laboral, penal, administrativa o educativa. Os recomiendo echar una ojeada, a esta y otras.

Hoy quiero relacionarlo con las funciones reservadas a los habilitados locales, que suponen un trabajo de riesgo al que llevo tiempo queriendo dedicar una entrada en la bitácora. Los órganos de control analizan con detalle su relevante y creciente labor, cuyas debilidades tienen un efecto expansivo sobre el propio control interno de la Administración a la que sirven y cuyos ceses suponen una significativa incidencia de auditoría. Estas últimas semanas he ido coleccionando noticias de prensa sobre las tensiones entre los Alcaldes y los funcionarios responsables del cumplimiento de la legalidad en las corporaciones locales. Vamos a comentar algunas, a continuación. 

“Descubrí corrupción e intentaron acabar conmigo”Una de las más conocidas sucesos del último lustro, en esta área, fue el hostigamiento sufrido por la secretaria municipal de Palas de Rei. El juzgado de primera instancia de Chantada (Lugo) ha abierto hace unos días, juicio oral a su alcalde, a cinco concejales de su equipo, a cuatro trabajadores municipales y al ex director general de Administración Local de la Xunta de Galicia por 15 delitos, entre ellos acoso, amenazas, trato degradante, falsedad, malversación y fraude de subvenciones.

Juzgan a un alcalde por 'mobbing' al interventorEl asunto parece no tener color político ni geográfico, porque en el otro lado del espectro y del territorio, este mismo mes de junio pasado, encontramos el juicio contra el ex alcalde de Ausejo (La Rioja), acusado de ‘mobbing’ al secretario-interventor del Ayuntamiento a quien “sometió, generalmente en su despacho, a una actitud vejatoria y humillante (… ) para que fuera menos riguroso en sus informes sobre la legalidad de la actuación”, según el escrito del Fiscal, que pide cinco años de prisión. La habilitada se vio obligada a hacer su trabajo en una mesa ubicada a la entrada del Ayuntamiento.

Interventora de Arganda

En el ámbito puramente administrativo destaca el caso de Margarita López, Interventora de Arganda (Madrid), que el 27 diciembre de 2013, emitió un informe desfavorable porque la prórroga del Presupuesto no recogía créditos y gastos que la ley señala como preferentes. Como, tras la LRSAL, había cambiado el status de los habilitados nacionales, en febrero de 2014 el MINHAP le abre expediente y la suspende provisionalmente durante seis meses: “Me suspenden sin expediente alguno y sin saber por qué, solo porque el alcalde decía que mi informe desfavorable paralizaba la gestión del Ayuntamiento. Nada más alejado de la verdad. ¡Si mi informe no era vinculante! Y lo más grave es que el ministerio no hizo nada para comprobar si yo tenía razón o no en mi informe”. La sentencia de 28 de diciembre de 2015 anula siete de las ocho faltas de la sanción del ministerio (y se recurre la otra) pero la plaza de interventora había sido convocada así que en marzo de este año el juzgado declara la ejecución forzosa de la sentencia en mayo de 2016, reincorporándose al Ayuntamiento que le debe la retribución de los 22 meses que estuvo sancionada.

No quiero terminar sin una referencia al caso de Beatriz Vigo, interventora del Ayuntamiento de Madrid, que sin eufemismos (cesar no es verbo reflexivo) ha sido destituida de su puesto de libre designación por la Junta de Gobierno, en su reunión del 23 de junio pasado. Sin perjuicio de la elegancia del proceso, donde no han trascendido malas formas, el equipo de Gobierno de Manuela Carmena considera que ha cumplido de forma escrupulosa todos los pasos exigidos por la ley. Entre ellos, el informe preceptivo previsto en el artículo 92 bis de la Ley 7/85 de 2 de abril, de la Administración General del Estado competente en materia de haciendas locales. El dictamen llegó haciendo hincapié en la necesidad de motivar los actos dictados en ejercicio de potestades discrecionales, como es el caso, para evitar conductas que rayen en la arbitrariedad o desviación de poder y concluyendo que debía instruirse un expediente en el que “se determinen las causas técnicas que motivan el cese”. Desconozco si se probaron esas razones técnicas. Lo cierto es que Beatriz Vigo, a quien casi no conozco más allá de unos correos electrónicos que le cursé de invitación para conferenciar en un curso de la Universidad de Salamanca que no se realizó, ya no es la interventora del Ayuntamiento, sin alegar ninguna razón profesional. Y eso no es bueno para la gestión pública.

Cese interventora Madrid

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EL NEGOCIO QUE PARA LA ADMINISTRACIÓN SUPONEN LAS OPOSICIONES.Si no sabes nada de Lengua y Literatura, quizá puedas ser profesor

27 Jul

de http://blogs.ELCONFIDENCIAL.COM/cultura/mala-fama/2016-07-27/oposiciones-lengua-literatura-profesores-no-sabes-nada_1238872/

Si no sabes nada de Lengua y Literatura, quizá puedas ser profesor

Lluvia de plazas en la educación pública después de años de precarias interinidades. ¿Quién descubre los libros a nuestros hijos? ¿Puede poner exámenes alguien que no es capaz de aprobarlos?

Foto: Oposiciones a maestro en Madrid. Foto: EFE/Fernando Alvarado
Oposiciones a maestro en Madrid. Foto: EFE/Fernando Alvarado
27.07.201605:00 H.

“En tanto que de rosa y azucena, se muestra la color en vuestro gesto”… Así empezaba uno de los textos incluidos en la primera prueba a la que se sometieron hace unas semanas los aspirantes a profesor de Lengua y Literatura en la Comunidad de Madrid. La prueba, denominada Comentario de texto, incluía dos piezas más y varias preguntas o ejercicios (análisis morfológico, localización de figuras literarias…), siendo lo fundamental que el opositor reconociera la época y hasta al autor al que pertenecían tanto estos versos como los otros dos extractos. Algunos afirmaron que el soneto era de Góngora y otros, de Lope de Vega. Que no supieran que era de Garcilaso (que es como no saber, en Matemáticas, que dos y dos son cuatro) no habrá impedido que lleven varios años dando clase de Literatura como interinos.

Alguien puede dar clase durante meses a chavales que, al final del curso, sabrán más que el profesor de la materia que les ha impartido

Esto se debe al delirante sistema de selección de profesores que impera en toda España, y que convierte las oposiciones en una prueba de resistencia que apenas guarda relación con la docencia propiamente dicha. Basta un poco de suerte, un 5.1 en 2008, para que alguien pueda dar clase durante unos meses a chavales que, al final del curso, sabrán más que el profesor de la materia que les ha impartido.

Profesores sin vocación

Recuerdo que allá en los años 90 muchos de los acababan la carrera dedicaban algunos meses a conseguir el CAP, o Curso de Adaptación Pedagógica. Pensaban que, si no encontraban trabajo de aquello en lo que se habían licenciado, quizá podrían acabar de profesores. Para opositar se pedía este Curso, que era un vergonzoso trámite de una inutilidad manifiesta. El hecho de que mucha gente vea la labor de los profesores como una salida laboral de emergencia tiene bastante que ver con la deficiente educación que reciben nuestros hijos. No parece lo más adecuado que los adolescentes pasen miles de horas al año en manos de personas cuyo único interés en las aulas fue que de algo había que vivir.

La jugada que puede poner a una persona sin vocación ni apenas conocimientos en el puesto de profesor muchas veces ocurre de la siguiente manera. Alguien con el CAP o el Máster de Formación del Profesorado se presenta a unas oposiciones después de pasar por una academia preparatoria. En ella le dan hechos los temas y le proporcionan la programación que le pedirán en la segunda prueba de la oposición. Esta programación también puede comprarse a un profesor que ya tenga la plaza (práctica cuya falta de ética no pasa desapercibida).

El opositor sin vocación alguna se estudia una decena de temas (hay más de setenta) y, si le asisten los dioses, puede encontrarse con un 5 de media

El opositor sin vocación alguna se estudia una decena de temas (hay más de setenta) y, si le asisten los dioses, puede encontrarse con un 5 de media debido a que, de los cuatro temas que se proponen a los opositores por sorteo, resulta que uno era el que más o menos se sabía. Entonces entra en la bolsa de interinos y, tras algunos meses de espera, es llamado para sustituir a una profesora que ha sido madre o a un profesor que se ha vuelto loco. Eso ya le hace ganar puntos para el año que viene. En las siguientes oposiciones se presenta y saca un cero. Ningún problema: puede seguir enseñando porque una vez sacó un cinco. Y así eternamente.

Para evitar este vicio del sistema se estableció que el profesor interino debía haber aprobado al menos una de las dos últimas convocatorias. Con esto se consiguió que los buenos profesores, urgidos de aprobar cada dos convocatorias, desatendieran sus clases para poder seguir siendo profesores. (A día de hoy se tiene en cuenta la mejor nota obtenida en las últimas cinco convocatorias.)

Miles de opositores a maestros en el País Vasco. (EFE)
Miles de opositores a maestros en el País Vasco. (EFE)

Negocio y sadismo

El negocio que para la Administración suponen las oposiciones es curioso. El organismo que las convoca cobra 77 euros (Madrid, 2016) a cada aspirante. Sólo en Lengua y Literatura se presentaron este año unas 1600 personas. Muchas de ellas no tenían otra opción. Si habían aprobado anteriormente una oposición, pero no consiguieron plaza, están obligadas a presentarse a todas las convocatorias de su especialidad hasta que finalmente la consigan. La trampa se cifra en que muchos años es imposible conseguir plaza, incluso si el aspirante obtiene un 10. El endiablado cálculo de la nota final, que incluye un “baremo” relacionado con la experiencia, favorece siempre a aquellos que llevan más años como docentes, de modo que si -como ha sido habitual hasta este mismo año- la Administración tiene la desfachatez de convocar oposiciones y ofertar solamente 5 ó 6 plazas, miles de personas deberán pagar 77 euros solamente para no quedar fuera de la bolsa de trabajo de interinos, y corriendo además el riesgo de suspender y verse necesitados de aprobar la próxima vez para no pasar a una lista secundaria.

Los opositores se pasan estudiando la mayor parte del tiempo sin saber para qué. ¿Convocarán este año? ¿Cuántas plazas? ¿Cuáles serán los criterios?

El sadismo de la Administración con los opositores es extraordinario. En primer lugar, las oposiciones se convocan por sorpresa: se anuncia en abril una convocatoria para junio cuando hace falta como mínimo un año para prepararse. Así las cosas, los opositores se pasan estudiando la mayor parte del tiempo sin saber muy bien para qué. ¿Convocarán este año? ¿Cuántas plazas? ¿Cuáles serán los criterios de evaluación? ¿Por qué hay “criterios ocultos”? Los criterios de evaluación del examen se hacen públicos en muchas convocatorias después de que se realice el examen.

El opositor no sabe qué penaliza y qué se valora, y hasta puede suspender si subraya palabras en su examen porque su tribunal considere eso “una marca”, es decir, una señal convenida con alguien que forma parte del jurado que lo evalúa (los exámenes son anónimos). Por si fuera poco desánimo, todos los años circulan rumores sobre personas que bordaron el examen como si supieran demasiado bien (“criterios ocultos”) qué les iban a pedir en él.

Los propios miembros de los tribunales reconocen que ellos mismos no serían capaces de aprobar los exámenes que van a corregir

Lo más inquietante es que la oposición para profesor de Lengua y Literatura no tiene nada que ver con ser profesor de Lengua y Literatura, pues apenas considera la realidad del trabajo que está ofertando, que es una realidad exactamente opuesta a estar en casa encerrado estudiando diez horas al día. El trabajo consiste en entrar en un aula llena de chavales con vidas, muchas veces, enormemente problemáticas.

La exigencia rayana en la paranoia que encontramos en un examen de oposición -y que encima no impide que gente que no sabe nada acabe de profesor- resulta aún más ridícula si escuchamos a los propios miembros de los tribunales reconocer que ellos mismos no serían capaces de aprobar los exámenes que van a corregir.

En fin, que nos vemos todos en septiembre.